jueves, 24 de marzo de 2016

Capítulo 71 "Socorro"

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Y al fin y al cabo el destino de toda cosa en el universo, tal vez incluso del universo mismo, sea convertirse en literatura, decía Levrero, así que que acepté quedarme a cenar ¿Qué pensaba usted? ¿Que iba a pecar de comedida? ¿A estas altas alturas hacerme la recatada? Pues no, he caído en la loca tentación (y no me libre del mal...).

Tras un breve debate sobre si salir o no se decidió pedir pizza de rúcula y ya casi que estamos como chanchos, esto significa que estoy a punto de quedarme en corpiño porque el calor que hace es monumental. Lo que me asombra es la enorme amabilidad de la señorita Quintero, si fuera yo ya me habría ahogado en el Guadalquivir, como aconseja Blasco Ibáñez. Seguimos en su comedor. Estamos sentados los tres a la mesa. Ella cada tanto va y viene. Sucede que en Argentina se conmemoran hoy los 40 años del golpe militar, es la santa semana de los derechos humanos. El loco me escucha atento mientras bebe agua de su vaso. La plaza se llenará de gente manipulada, porque es para lo que usan hoy esta bandera los nefastos del poder, no? 30000 desaparecidos fue un hecho atroz, pero el estafador arengando desde el colectivo al rebaño útil... Y ya que lo tengo delante, cosa que en la puta vida hubiera imaginado:

¿Por qué a los poderosos no les alcanza nunca, Jesús? ¿Por qué enfermamos de poder? Me mira largo, deja sus lentes sobre la mesa ratona y sin pensarlo: ignorancia, niña (adoro cuando me dice "niña"). Ignorancia. Eso es. Son nefastos porque ignoran... Si no calculo mal hace ya cuatro horas que charlamos, y si bien una parte mía conversa con este cuerdo como con un amigo de toda la vida la otra de pronto da el respingo y me recuerda que es Jesús Quintero, el loco de la colina al que busco hace año y medio, que ha recorrido cárceles, entrevistó a medio mundo, que estoy en su casa como pancha por la mía y--

¡Socorro!
¿Quiereh, quedarte aquí? (¿Eh?) En el piso de abajo hay lugá... (Me caigo de culo y me levanto) ¿Alojarme acá? (No debo haber entendido bien, no traje mi cepillo de dientes, no est--) Puéh... si dice que tu hostal no éh cómodo, agrega él muy hospitalario. Y a mí esto me toma por sorpresa, vieja, la puta mare ¿Tenía que ser tan tan tan este tipo? Yo no me vuelvo más ¡QUE ME QUEDO A VIVIR ACÁ! Lo miro. La miro. Silencio (de perro verde). Ella ha dejado de masticar súbitamente y lo está mirando con cara de TE MATO. Jesús gesto de perro mojado, sonríe mostrando sus inocentes dientecitos. Climax en la colina. Yo no digo palabra, bebo cerveza y si fumara me encendería uno. Pero no, lamentablemente no fumo. (Sigue en el 72, pica acá y va)

Continuará…


1 comentario:

  1. Dile que vuelva a la radio, o a la tele, o al Twitter aunque sea :(

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