miércoles, 16 de marzo de 2016

Capítulo 70 "Loca cena y no la última"

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VAS A PROTAGONIZAR UN CRIMEN PASIONAL A LA VALENCIANA COMO EN BLASCO IBÁÑEZ! ¡VOLVÉ YA MISMO, DEJA EN PAZ A ESE HOMBRE, DEJALO HACER SU VIDA TRANQUILO Y A SU NOVIA TAMBIÉN, MARINA, QUE NO TE HICIERON NADA, BASTA BASTA BASTAAHHHHHH! Me dice por teléfono mi madre de quien heredé la imaginación y las caderas pero no tiene idea de musos, ni de inspiración (menos que menos de ménage à trois), acaba de colapsar de nuevo y a punto está de tomarse el Clonazepan doble. (Otra vez Rockefeller, culpable de la infelicidad de este planeta). ¡Pero yo le avisé  que estábamos escribiendo, má! O sea que Jesús sabe, LO SABE, SABE QUE ESTOY CONTANDO TODO, además el hombre me sacó la ficha apenas me vio, no es ningún bolud ¿Hola? ¿Hola? O se cortó la comunicación o se ha suicidao mi mare… ella tuvo un novio ciego como este amor, Horacio, algún día les contaré la historia.

Vuelvo a la oficina, él me conduce hasta una especie de elevador; bajamos en silencio. Yo ya dispuesta a irme, claro, porque me aguantan hace como tres horas estos santos y aun conservo algo de recato, además siempre creo que molesto y la cabeza me está pidiendo a gritos soledad para asimilar la situación que estoy viviendo y… y ya la estoy viendo venir, vieja latosa, ya la veo ahí viniendo ¿Y por qué no se meterá en su vida digo yo? ¡Porque no tiene, claro! ¡Entonces me jode a mi con que estoy queriendo huir en el momento crucial! Y un poco sí, el sentido común que es el menos común de los sentidos me dice que debería irme porque soldada que huye de una batalla sirve para la siguiente y mejor dejar gusto a poco que sabor a empalagao, ya lo decía Croce: “El mal gusto es la ausencia de la medida...”. Además usted no tiene a la rubia, alta, bella y carismática mirándola entre ceja y ceja a metro y medio de distancia; amable, sí, lúcida, también, guapa, muy, tiene un aire aguerrido a lo Uma Thurman. ¿Usted dice que les proponga vivir a lo “Vicky Cristina Barcelona”?

Sonrisa guapa, lluvia andaluza
Llegamos al living, miro una foto: dos nenas, un Cristo pegado sobre el portaretratos ¿Crees en dios, Jesús? Se queda un momento mirando la foto, sus dos hijas, lo que más ama en este mundo. Creo, sí, creo que existe para sosegar el alma de los hombres, responde. El señor de las preguntas también lleva en la chistera sus señoritas respuestas. ¿Y por qué será que uno recula en el momento crucial? Todo lo que se nos tiene que dar pero no se nos da es porque le tenemos miedo, me dijo un día mi padre y detrás del miedo está la libertad, esto último lo dijo un cartelito del tuitter... como si el del miedo fuese un puente fácil de cruzar... ¿Tú, niña, tieneh hambreh? ¿Quiereh quedarte a coméh? (Imagìnese usted) (Sigue en el 71, pica acá y va)

Continuará...


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