miércoles, 2 de marzo de 2016

Capítulo 69 "Santo dilema"


Y qué bien se la viene pasando usted conmigo ahí leyendo cómo me meto en despelotes para hacer avanzar la historia ¡Ahora mismo estoy en un nuevo brete! ¡NECESITO PROZAC! Porque claro, Rockefeller es turro pero de boludo no tiene nada, nos hace meter en despelotes, nos aterroriza a través de sus medios de comunicación, nos encaja el Zika, el terror al terrorismo, nos da el tuiter, el facebook, después te los da de baja y ZAC, te vende el calmante para los nervios Y NO LE BUSQUE EL SENTIDO A MIS HUMORADAS PUES CARECEN DE ÉL... (A casi dos años todavía no me toma el tiempo, vieja tullida) Y sí, me meto en bretes porque sin ellos la vida es negra, sosa Y NO DIGA NI MU que está usted peor que yo ahí sufriendo por los bretes ajenos de Belén Esteban y Pablo Iglesias. Al menos yo encanezco por bretes propios y voy al grano que se me aburre:

Resulta que estamos todavía en la oficina meta charlar el loco, la rubia y yo cuando me suena el teléfono (pric). Disimulo. Vuelve a sonar (pric). Y qué vergüenza, me interrumpe mientras Jesús habla sobre la comunicación... Sutilmente miro la pantalla: es un mail de un periodista del Libertad Digital al que no conozco. Más abajo otro mail de otra periodista de Vértele ¿Y esta gente quién carajo es? Ambos me piden el teléfono del loco porque quieren entrevistarlo. Ato cabos. ¡Claro, googlean Jesús Quintero y encuentran este blog! Ellos siguen hablando, ahora sobre Galeano. Dudo un momento. No sé qué hacer. ¿Les doy el teléfono? ¿Y si el loco se enoja? ¿Y si a ella no le cae en gracia que me contacten a mi para contactarlo a él? ¿Y si teme que quiera quitarle su rol de secretaria/novia?

Entro en pánico. Porque si estos periodistas llegaron al blog me leen más de lo que creo. ¡Y yo contando todo acá tan suelta de cuerpo como si fuera un diario íntimo! (Pausa angustiosa) ¿Y ahora? ¿Voy a tener que escribir a medias tintas? ¡Me voy a permitir seguir escribiendo lo que quiero si me leen más de lo que creo? Ya sé que a usted ni le importa pero justamente acá está el gran desafío, el pedregoso camino a la libertad. ¿Decir lo que se piensa o lo que se piensa esperan los demás que sea dicho? Delgada línea, santo dilema. Dilema del que se desprende la carencia de valores, la ausencia de periodismo y el mundo que anda como anda.

¿Se puede decir la verdad cuando uno está allá arriba Jesús? Se me queda mirando por el brusco cambio de tema. Piensa un momento: depende de quien seas.... Y ahí tiene usted, lo que lo que yo aprendí de este loco es que hay que decir siempre la verdad, ser uno mismo o al menos intentarlo, supongo que aún cuando la verdad lo implique a él así que le voy a pasar a ella los mail de los periodistas y luego le chismearé a usted algo que sucedió pasadas las tres horas de charla, ya los tres totalmente relajados, entonados y algún otro ado que se le ocurra... Pero como la entrada se hace larga lo contaré en la 70. Prozac. (Sigue, pica y va)

Continuará...


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