domingo, 17 de septiembre de 2017

Capítulo 112 "Ruina y pasión, como aconsejaba Pascal"

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¿Y por qué te arruinaste?, le pregunto mientras doy cuenta de lo que queda del café. La noche va cayendo en en barrio Santa Cruz, la lluvia amaina. Somos los únicos en el lugar, nadie es testigo del final que de tan cerca ya casi cachetea la mejilla. Me arruiné do vece, recuerda y se ríe. ¡La segunda pué porque la puta idea era buena pero lo actore no! Eran tan malo los tío patendé a la hente que pa traete el café tardaban como demasiao:

Todo eso fue mío, nos había contado nostálgico señalando por la ventanilla. Estábamos llegando a Sevilla con Vigorra, pasábamos por el parque María Luisa. Ahí había estado el restaurante Montpensier, uno de los tantos proyectos idealistas y maravillosos en los que se hipotecó Quintero por amor al arte, por culo inquieto, por ese karma sagrado que no nos permite quedarnos tranquilos en casa, como aconsejaba Pascal. Los mozos eran actores disfrazados de celebridades, vos ibas a tomar algo y eras atendido por Marilyn Monroe… Y al principio fue bien, se llenaba, se puso de moda pero, como dice Escohotado, las cruzadas fallan porque no ponemos atención a los detalles; así poco a poco otro loco sueño se fue en picada.

Moza del Montpensier
Bueno, yo lo que gano trabajando me lo gasto en mis obras de teatro y nunca terminan bien… Pero no puedo dejar de hacerlo, no sé… Seguramente si hacemos la que te traje terminamos como el culo. Me mira y se ríe mientras lo embarga esa amargura que llega con los buenos recuerdos, con la conciencia de que los felices tiempos no van a volver. Y yo la que he ganao en la tele la pierdo en mi teatro, agrega. Reímos. La vida es demasiado corta para los que se animan y demasiado larga para los que no.

Salimos del bar. Me deja el paraguas porque sigue lloviendo y sabe que tengo un trecho hasta mi hostal. Y yo ya lo sabía todo esto, lo espantoso de animarse a ir por lo que uno quiere, lo horripiloso de hacerle caso al cartelito de face es justamente esto: todo tiene un final, todo termina. Y está bien que termine, Marina, intento convencerme de que algo bueno hay en las putas despedidas.

Mate de martes
No nos detenemos para despedirnos. Le digo que son unas pocas cuadras, que no me hace falta, me gusta mojarme. Se me queda mirando, sus ojos piensan algo que nunca voy a saber. Insiste en que me lo quede, que luego se lo deje en el bar de la esquina. Y esto quiere decir que es el final, no lo vuelvo a ver nunca más…

Se va abriendo hacia su calle, lo veo alejarse bajo la lluvia, con el paraguas cerrado en mi mano. Al final no tomamos mate, le grito agonizante y con el pecho estrujado. Se toma un momento. Llámame el martes, responde finalmente de lejos. Sonrío pero nadie me ve.

Continuará...

martes, 12 de septiembre de 2017

Capítulo 111 "Bifurcación de mierda"

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Aquel que tiene un porqué vivir se puede enfrentar a todos los "cómos", dijo Nietzsche de lo más tranquilo claro, porque su porqué no tenía una simpática novia a la que se le ocurre volver a casa de Jeré o de no sé dónde JUSTO en el momento menos indicado. O quizá fue el más indicado, qué sabe nadie, ¿no? La cosa es que ahora mismo mi Porqué y yo caminamos juntos por la calle Francos bajo la lluvia, supongo que directo a nuestra despedida oficial. Él sigue cabizbajo, meditabundo, introspectante. A paso lento llegamos finalmente a la calle Placentines, a lo lejos La Giralda iluminada. Es hora, me digo y endurezco el alma lo más que puedo. Me voy a despedir ahora mismo porque estirarlo más es como morirse de a poco, eso que hacemos desde que nacemos aunque usted insista en poner fotos de florcitas en el grupo de amistad de face.

Bifurcación de mierda. Ahora él tiene que tomar para la derecha y yo seguir para la izquierda, cosa que no quisiera. Y que no puedo aunque debiera. Sigo con él pa la derecha, no sé por qué motivo pero eso hago, o sí sé, pasa que no puedo despedirme, no todavía. Y qué razón tiene Sabina cuando dice que la pasión es una ruina, pienso mientras camino a paso lento esperando que frene. Pero él tampoco se detiene, pasamos por la puerta de su casa, sigue de largo. ¡Sigue de largo!


Lo miro pero no me mira. Entra a una especie de restaurante abierto a poco más de cien metros de su casa. Hoy no he comido,  justifica, se sienta y agarra el menú. ¿Qué quiere tú? ¿Tortita? ¿Café? ¿Fuiste feliz, Jesús? Me mira sorprendido. Ceño fruncido. Niega rotundamente. En un mundo con tanto sufrimiento no se puede ser felÍ, me cuenta entre ademanes que le dijo un día Fernán Gómez. Me río descaradamente, debe ser por los nervios de la despedida. ¡Pero si Fernán seguro festejaba los goles del Atleti! La gente festeja el carnaval, festeja el mundial, festeja que Rosa de Sálvame deja la casa de Gran Hermano mientra la mitad del mundo se muere de hambre, Hesú ¿No es una pose hacerse el altruista? Se queda serio unos largos segundos. No era una pose, sentencia.

Y yo asiento pa darle el gusto pero nunca me olvido de lo que dijo Galeano: las palabras y los hechos se ven por la calle y no se reconocen. Necesito irme al hostal, no me da más el seso. Doy un mordisco a la tortita que compartimos. Ni remate, mire... (Capìtulo siguiente)

Continuará...

domingo, 3 de septiembre de 2017

Capítulo 110 "El cono del silencio"

¡Qué disparate! ¡Qué chifladura! ¡Qué tarupidez proponerle casamiento al loco de la colina! Sobre todo habiendo escuchado lo que dijo días pasados en el evento de los ateneos. Pero sucede que los humanos necesitamos seguridad para soportar la vida y el matrimonio es una de esas instituciones que nos la proporciona. Y acá usted se reirá de mi porque ya lo dice don Chopra, la búsqueda de la seguridad es una ilusión, lo dice él que se dedica a hacer plata escribiendo libros sobre ella para, como todos sabemos, tener más seguridad, que es lo que se logra teniendo plata. Apegarnos a lo viejo conocido no nos permite evolucionar, espeta el gurú de la autoayuda, entonces la solución al dilema sería, hablando bien y pronto, lanzarse al vacío. Y es lo que estoy por hacer porque haberme cruzado el Atlántico, haberle declarado mi pseudoplatónico amor al loco de la colina y ahora recular en el momento crucial quedaría peor que como el culo.

¿Tienes hambre?, me pregunta por debajo del paraguas. Asiento tímidamente. Caminamos unos metros y se mete en un bar lleno de andaluces. ¿Será que después iremos para su casa? Quiero ir para su casa, sí, sobremanera. Lanzarme al vacío para evolucionar y la mar en coche, pero ¿y si llega a caer justo la bellísima tercera en discordia? Al final él nunca respondió si ella tiene las llaves, no sé si cambiaría algo pero al menos tengo tiempo de tirarme por la ventana del palacete si suena el timbre, ¿no? O nos sentamos en el sofá rápidamente y fingimos que mirábamos Sálvame. ¿O le propongo casamiento a ella también? (Pausa) Entro al bar atrás de él, cierro el paraguas enorme que gotea sobre el piso de colores; lo dejo a un costado. El Loco se acomoda en la barra, me siento a su lado. El televisor a los gritos, hay un partido de fútbol. Miro la gente. Los bares son como conos del silencio, lugares en dónde las personas se aíslan de lo que pasa afuera. El mundo puede estarse derrumbando, pa no decir que lo está, pero adentro del bar ellos beben y ríen, no sé de qué… 


Desde que recibió la llamada misteriosa dos capítulos atrás mi impresión es que está contrariado. Me intriga pero no me animo a preguntale ¡y tampoco corresponde!, vieja metiche. Espera veinte segundos, nadie nos atiende y me dice que salgamos, hay mucho ruido aquí dentro. Afuera diluvia de nuevo. Ella ha llamado, me dice. Camina fuera del cobijo del paraguas. Sus pelos se van empapando. ¡Qué escena guapa, señora, qué escena digna de Casablanca! Me acerco y lo cubro. Ha dicho que ya está en casa, agrega mirándome de reojete. Me dan ganas de abrazarlo.

Y ya sé que yo me vine hasta acá para hacer avanzar el cuento y no pa enrollarme con este loco de esta manera pero qué le vamos a hacer, todavía no lo controlamos todo, por suerte. Y así es la cosa, si una no se resuelve en el capítulo que corresponde, si una se acobarda y no dice las cosas cuando debe después te lo resuelve la línea de acción que más conviene. Y suele ser bastante pelotuda... (Capitulo siguiente)

Continuará...

domingo, 27 de agosto de 2017

Capítulo 109 "Dos peces de hielo"

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Lo bueno dura, ya lo dijo el Coronel, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks así que por esto y no por otra cosa el emocionante (y largo) día en La Carbonería va camino del epílogo y ya séééé, ya sé que el mundo se desmorona, los atentados abundan, la estupidez insiste y la gente está cada vez mas psicótica (usted) pero yo presumo de escritora así que es mi deber entretenerla con cuentos y novelitas que poco tienen que ver con la realidad circundante. Voy a relatarles entonces, y no perdamos más tiempo, lo que pasó entre el loco y yo (o viceversa) cuando sanseacababa la orgía flamenca en La Carbonería.

Lo voy a hacer, claro está, para que se distraiga y no se deprima por lo que está pasando en Europa gracias a usted. ¡¿Gracias a mi?! Sí, gracias a usted que acusa a los musulmanes de irracionales y la verdad, qué quiere que le diga (nada), yo veo irracionales en todos lados. Irracionales que caen como chorlos día a día en la trampa de los medios y sus noticias. El perrito apaleado, el bebito abandonado, el tironcito en el muslo de Di María, el SI, el NO, el TAL VEZ… Cualquiera de ellas sirve para que usted se enoje y salga a insultar a su vecino, y así pasan los días, los años, los vecinos y de pronto el planeta es de los fanáticos religiosos ¡Oh! ¿Cómo es que pasó esto? Pues ya lo dijo John Lennon, pasó mientras usted y yo estábamos ocupadas opinando en facebook… Y ojo, eh… no me vaya a venir con la perorata de que el asunto es más complicadito porque no tengo tiempo para profundizar y mucho menos para informarme; lo importante no deja tiempo para lo urgente:


Tras despedirnos de todo el mundo caminamos por una estrecha callecita que no me importa cómo se llama. Tímidamente está empezando a gotear de nuevo. Los dos vamos en silencio, silencio raro, silencio de final de obra. Abre el enorme paraguas marrón. Nos metemos abajo. En algunos barcitos hay gente tomando algo. Deben ser como las siete de la tarde. Jesús camina mirando el piso, ensimismado, ceño fruncido. ¿Por dónde andará de viaje esa cabeza chiflada? La de él no tengo idea pero la mía quiere que el tiempo se pare acá porque en una semana tengo pasaje para Buenos Aires, tengo que volver al trabajo, pagar mi alquiler, buscar a mi perro a la guardería, a mi gata a lo de mi mamá… Ya ni novio me quedó en aquella ciudad ajena y desvencijada... Porque los novios te dejan si te vas a buscar a otro al otro lado del planeta. No sé por qué, pero es así.


En eso el loco da un respingo ¡No fui al baño!, me dice preocupado. Y sin tiempo a que le diga algo me encaja el paraguas, se da vuelta, se arrima a la pared y alivia sus humanas necesidades. Es lo que se llama un loco pragmático (con todas las letras y sus correspondientes acentos). Y no sé a usted pero a mi los pragmáticos me pueden. Se cierra los pantalones. Me quiero casar con vos, loco andalú, le digo. Me mira. Agarra el paraguas. Lo vuelve a abrir. (Capitulo siguiente)

Continuará...

lunes, 21 de agosto de 2017

Capítulo 108 "Mis queridos hijos de puta"

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Don Antonio y los Jesúses
Claro, si uno dice la verdad se queda solo, pensaba mientras volvíamos de Almodovar en el auto de Vigorra. Es lo que pasa cuando una decide lanzarse al camino, acumula experiencias y Jesúses… Ellos en el asiento delantero y yo atrás, escuchándolo todo. Quintero contaba que hace tiempo está escribiendo un libro, Mis queridos hijos de puta, relata anécdotas más bien íntimas de sus entrevistas, será contar la comunicación por dentro. Y que él está de lo más entusiasmado pero su editor le dijo que si lo publicaba sus amigos no le iban a hablar más. Los dos rieron. Entonces sentí que el sueño iba llegando a su fin. Miré por la ventana, los verdes campos del Edén bajo la lluvia. Antonio Gala había quedado atrás y yo había charlado con él… Quintero ya me había aguantado todo el día, me estaba trayendo de vuelta a la civilización ¿Qué más podía pedir esta alma insaciable?

¡Las risotadas de los bailaores! Quintero, Farruco, Canales a las carcajadas me traen de nuevo al presente, a La Carbonería y ahora hay má gente acá adentro que en la cuenta de twitter de Ariana Grande. Afuera ya no llueve, la entrevista al Farruco terminó y atrás mío el loco charla con una mujer muy andaluza, cincuentona, de generosas tetas y ademanes exageraos. Es muy lindo verlo en su salsa, en su cotidianidad, como pez en el agua. Da la sensación de que todo el mundo lo quiere mucho ¡Pero al final el periodista de los silencios habla hasta por los codos! Cada tanto me mira y a mi se me aflojan los pantalones de jean gastado, los únicos que traje porque en el viaje hay que andar liviana, aconsejaba Facundo Cabral.


La gente de filmación levanta equipos y parecería que estamos terminando, pero ya no sé. Tengo hambre y la ropa mojada. Quiero irme a desparramar a la cama y a la vez no quiero despegarme de él ¿Porque y si no lo vuelvo a ver nunca más? Se me estruja la garganta. La señora andaluza escucha atenta, el loco acaba de contar una anécdota suculenta sobre alguien muy conocido ¡MUY CONOCIDO! ¡CONOCIDÍSIMO! Y fíjese que si a mi se me ocurriese escribirla en el blog salgo hasta en la tapa del diario de chismes llamado El mundo y ahí sí que me vuelvo viral y entonces me daría cuenta de que don Epicuro tenía razón con eso de que la fama sólo produce placeres efímeros y conduce al sufrimiento futuro y-- Y entonces se da vuelta él y me dice: ojo con lo que escribe tú, xiquilla, porque la amistá e una cosa, pero… Me quedo patitiesa ¿Amistad dijo? Debo haber oído mal ¿O será que lo andaluce dicen por decir, amigo, amiga a cualquier hijo de vecino? ¿O habrá querido decir amistad, lo que se dice amistad? Creo que le escuché a Antonio Gala decir que el amor perfecto es una amistad con momentos eróticos así que a mi me vendría de pelos esta novedad...

Pongo mi mejor cara de niña santa y prometo no escribir ningún disparate. En eso le suena el móvil, se aleja un poco y atiende. Asiente un par de veces y corta la comunicación. Se me queda mirando con cara de velorio. Seguro que le han dicho una verdad. (Capítulo siguiente pinche acá)

Continuara...

domingo, 13 de agosto de 2017

Capítulo 107 "Algo, sexo y orgía en La Carboneria"

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¡Eaea el capítulo 107! Listo, habiendo realizado el festejo pertinente aclárole (entre paréntesis) que no festejé en el 100 porque entonces el horno no estaba para jaranas además no se debe ostentar mucho porque vio que si a una le va bien ya no cae tan bien (a menos que guste usted de perder el tiempo haciendo buenas migas). ¡La gente quiere a los desvalidos! ¡La gente quiere al que no le va bien! Me lo dijo Antonio Gala y acá opinaría algo sobre las cofradías que se megustean entre sí para afirmarse mutuamente las falacias en las que creen pero si ya estamos en Guatemala con esto terminaríamos en Guatepeor así que vamos directo al grano ¿Y cuál es el grano? Que Jesús aun pone en duda si es la televisión la que asna a la gente o es la asna gente la que demanda asna televisión. En una acalorada charla él afirmaba lo primero pero yo le aseguro que lo correcto es lo último porque si llamo a un capítulo “Sexo algo” u “Orgía algo” el capítulo recibe miles de visitas pero si se llama “Algo sin sexo” o “Algo sin orgía” recibe con suerte unas cientas… ¿Me comprende? (No) El hombre es un animal grotesco y ahí lo vemos en las marchas peleándose con el animal que es ¿Que no todos son así? ¡Tiene razón! Algunos son peores porque--

Shhhhhh, niña, calla un poco ¡Que me deje meté un bocao a mí! ¡EL BLOG SE LLAMA JESÚS QUINTERO ALGO, NO MARINA ALGO, JOÉ! (Silencio de la colina...) Tiene razón. Me callo. Seguimos en La Carbonería y ya perdí la cuenta de cuanto hace que estamos acá metidos. La oscuridad es casi total. Yo sigo agazapada en mi rincón. El ruido de la lluvia todavía golpea sobre el techo del patio grande lleno de plantas. El loco observa cómo salen en un pequeño monitor Canales y el Farruco, ahora sentados a la mesa. Todos charlan en voz muy alta, casi a los gritos, hacen chistes, cuentan anécdotas y yo estoy que me quiero quedar a vivir acá con ellos. Con él... ¿No te das mucho con lo españole?, pregunta estudiando mi actitud arrinconada. ¿Ere tímida? ¿Tímida? No, no soy tímida, soy... retraída... Retraída, repite y continúa: Pue déjame ver el material que ha traído y ya te digo... La obra que ha ecrito é de Huracán, eso está bien pero lo otro… lo otro no e tan así…



¿Lo otro? Alguien se acerca y le pregunta algo. Jesús lo sigue. Y a mi me da un vuelco el corazón porque “lo otro” es este blog, vieja piruja, le imprimí hasta el capítulo 49 y ahí se me acabó la tinta… Parece que Quintero leyó En busca de Jesús Quintero y no está de acuerdo con algunas cosas, y a mi me rechifla porque vamos a tener que debatir al respecto, tomar cerveza para seguir debatiendo y entre debate y cerveza quien sabe… me desasna. (Capitulo siguiente pinche acá)

Continuará…

domingo, 6 de agosto de 2017

Capítulo 106 "Escrúpulo"

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¡Farsa! Boludez total eso del optimismo que venden los libros de autoayuda ¿Que si estás positivo atraerás lo positivo? JA JA JA, mire usted, puedo ahora mismo reirmele el la cara porque hasta España vine con mi pesimismo a cuestas, agonizante y con el NO como bandera, pensando que llegaba a Sevilla, NO encontraba a Quintero porque Sevilla es grande y acá usted dirá para minimizar mi anécdota que es una boludez porque se lo cruzó ayer al loco por la calle Sierpes ¡PERO ES QUE USTED VIVE ACÁ! Yo iba a estar cinco días y no sabía en dónde buscar y-- ¡Y BASTA QUE ME BIFURCO! Es inevitable caer en la trampa de querer tener la razón así que se la regalo. Y volviendo al boludo tema, luego de NO encontrar a Quintero me iba para Málaga a NO ver a Antonio Gala, con el caballo cansado me volvía a Buenos Aires y fin del comunicado. Pero (patilluda palabra).... con el pesimismo y todo acá me tienen en La Carbonería a punto de preguntar al loco lo que no debería (porque es un hombre comprometido):

¿Ella... tiene las llaves de tu casa? Lo miro con el corazón a punto de salírseme, sintiendo que traiciono mi escrúpulo porque ella es buena gente ¡Divina contradicción! Lo miro esperando que me mande al carajo pero una vez más me sorprende el señor Quintero. Como me sorprendió su humildad campechana, su confianza, su hospitalidad para conmigo, su generosidad ¡y basta de halagos que me empalago! No me mira, acomoda impasible unos papeles sobre la mesa, creo que allí tiene las preguntas que va a hacer al Farruquito y a Canales. La gente de filmación se está tomando un descanso así que nos quedamos más bien solos y claro, el tipo está intentando concentrarse porque vio que lo que él hace cuando entrevista es una suerte de  performance teatral, algo raro, singular, necesita inspirarse y no va que vengo yo a preguntarle semejante barbaridad pero es que no sabe usted lo churro que se pone cuando intenta concentrarse--

Yo tuve un novio durante ocho años, le cuento porque si vas a joder la paciencia ve hasta el final (no dijo Bukowski pero yo igual le hice caso). Me llevó mucho tiempo darle las llaves de mi casa a este novio y cuando se las dí él quería venir solamente los fines de semana. Entonces le puse reglas, le prohibí aparecerse sin avisar en la semana porque si él tenía las llaves y no venía yo tampoco disponía de mi casa y no podía hacer nada si se me daba la ga-- ¿Y qué hiciste tú?, pregunta el loco mientras repasa detenidamente el enorme cuaderno. Lo miro perpleja. Y eso es lo que tiene este tipo, parece que está en otro lado pero te está escuchando detenidamente. ¿Qué hice yo de qué, con qué? ¡¡¡Shhhh, estoy siendo preguntada por Jesús Quintero, vieja decrépita!!! ¿Qué hiciste tú si él ya no iba a tu casa en la semana? Me lo quedo mirando... Bueno, respondo dudosa, cuando le dije que no venga entonces... llegué un día miércoles y me lo encontré en el sillón.

Y acá tendría que venir la reflexión, moraleja, epílogo y/o poético cierre del capítulo pero teniendo a este señor tan cerca mirándome a lo ojo lo único que me sale decir es que espero que ella NO tenga las putas llaves de la casa. Aunque seguramente las tiene y todo terminará de la peor manera ¡¡¡SEGURO!!! (Capitulo siguiente pinche acá y va)

Continuará...