miércoles, 18 de julio de 2018

Capítulo 308 "Click engañifa"

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Botas negras con plataforma, nada usual en Ella, es más bien de sandalia o zapatilla, calza negra ajustada y brillante, tiene cola redonda, bien formada, le asomaba por abajo del saquito, queda mal que lo comente pero los ojos hasta ahí me llegaron, un segundo, después volvieron a clavarse en el piso de mosaico gris. Y sabés que esto con los tipos no me pasaba, no se me daba por mirarles el culo, ¿será un reflejo que provocan los culos femeninos? A los tipos les miro la estatura, la espalda y el sarcasmo. Y fijate que ya es como si lo estuviera aceptando, esto de que me gustan las chicas, te cuento y no me angustio, igual todavía no sé, quizá es pasajero, en fin... Entró presurosa, zapateante, la vi pasar desde la sombra, fue directo al perchero, colgó su camperita, se sacó lo que se tenía que sacar y enfiló rápido para el salón con una colchonetita que agarró de ahí al costado. Los delfines seguían sonando, el olor a incienso me estaba cerrando los bronquios, como la noche de la borrasca con los óleos.

Volvió a subirme la bilirrubina, con lo que me había costado bajarla, en un santiamén me subió. Y por un momento me dio la sensación de que alejarse de Él, por lo del mensaje del trío, suponía yo que se habían alejado, ¿si no quién es esa Sonia? Escuchame, porque Ella me había contado que Él siempre andaba con dos, sí, pero hacía ocho años que eran exclusivos, el uno del otro, orgullosa me lo dijo, con el amor en los ojos que se le desbordaba. Por un momento me dio la sensación de que alejarse de Él la había cambiado, drásticamente, por el look diferente te digo, como si al fin le hubiera caído la ficha, como si algo le hubiera hecho click, viste que dicen que a veces algo te hace click y listo, chau picho, cambiás por completo, para toda la vida, a mi eso no me pasó nunca pero dicen que pasa. Sí pensé que me había pasado pero a tiempito me di cuenta de que fue un click engañifa, en medio del tropezón con la misma piedra me di cuenta, y es que los cambios profundos parece que tardan milenios.

La cuestión es que no sé en qué lugar de esa nueva Ella habría quedado yo, esa nueva Ella si Él, vos me entendés. Y con Él no me animé a hablar del tema. Ojo, Él tampoco lo mencionó, a esta altura creo que el Tipo o está más allá del mal, o le importa todo nada, o tiene alzheimer, una de cuatro. No sé, en alguna estación de servicio podes parar, tengo hambre y necesito ir al baño, estirar las patas, tengo el culo cuadrado y estoy harta de hablar sola. ¿Cuanto falta para llegar a Madrid? ¿Una hora? ¿Vos decís que llegamos para ir hoy a Barajas? ¿O vamos directamente mañana? ¿Me vas a acompañar, Morocha? Si no podes no, no te hagas drama, yo ya sé a dónde queda. ¿Me convidás un cigarrillo? ¿No tenés frío? En las piernas, digo, se te subió el solero otra vez, mirá.

Continuará...

lunes, 16 de julio de 2018

Capítulo 307 "En el limbo"

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Piso en Madrid con sauna y forasteros...
Estaba a la entrada del salón y no podía levantar la vista, no podía, no sé por qué, preguntale a Freud. La música sonaba, saturada, mar y delfines, ¿porqué me meto en esto?, ¿por qué me meto en esto?, no dejaba de torturarme, soy el karma, el karma de esta mujer y de su señor marido, ahora cuando me vea... me tendría que haber ido a Álava con Begonia, tendría que haberla escuchado, que las cosas cuando pasan pasan por algo… o no, eso lo dice Dragó, no me acuerdo qué me dijo Begonia pero algo me dijo. Las viejas en sus colchonetas se relajaban, y las no tan viejas también, las veía por el reflejo del vidrio de la puerta. No miré nunca si Ella estaba o no, no directamente. Me senté en un taburete largo de madera, había bolsos y carteras apoyadas por todas partes, no veía bolso conocido, ni sandalias, ni nada que pudiera ser de Ella. ¿Y si no había venido? ¿Y si no estaba en Jerez? Él me había dicho que sí, que trabajaba con la pianista hasta fin de mes, la última vez que lo vi en la colina, cuando le saqué ese fotón.

Fotón
Me senté para recuperar el equilibrio, para no caerme, para bajar un cambio, o cinco, para desaparecer del mapa, en el extremo me senté, el más alejado de la luz, de los seres vivientes, del daño que había venido a reparar. Me senté porque no podía dar un paso adelante del otro sin sentir vértigo, de los nervios, me tambaleaba. Quería irme pero no, no era eso lo que tenía que hacer, como cuando escribo, voy hacia donde debo, el debo me lleva de la nariz, que se me confunde con el quiero, y después termina todo acá, en el limbo, así que me quedé en donde estaba, sentadita, respirando, seguí las indicaciones de la profesora desde ahí, mis piernas fundiéndose con el piso, luego mis brazos, mi cara, mis párpados aflojándose, unos largos minutos así, despacito me volvió la sangre al cerebro, me propuse mover una mano y se movió, me hizo caso, ya era dueña de parte de mi cuerpo de nuevo, el yoga bien dado es buenísimo, los movimientos involuntarios fueron dando paso a la quietud, ya no me rascaba la cara cada dos segundos, ya no zapateaba el piso sin parar, fui pudiendo quedarme quieta. Y en eso de tranquilizarme estaba cuando entró. (Sigue)

Continuará...

domingo, 15 de julio de 2018

Capítulo 306 "De amores luengos"

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Al final Nietzsche es un salame, un farsante, puro bigote nomás, ¡un peluquero de señoras! ¿Que lo que no mata engorda? ¿Que si sufrís y salís salís más fuerte? ¡Que se vaya a freír churros, mirá! Yo vivo, vivo exponiéndome a situaciones que si bien no son de vida o muerte, eso lo acepto, las habito como si lo fueran, porque te juro que temblaba como si me estuvieran por llevar a la guillotina, te lo juro, así que el efecto debería ser el mismo, debería estar fortalecida, menos melindrosa, pero no, hace diez meses que vengo sudando la gota gorda, exponiéndome a estas batallas burguesas de pánicos y amores luengo/desconcertantes, no sé para qué, pero lo hago. ¿Y? Acá me tenés, haciéndome encima cuando tengo que poner la jeta, lagrimeando por una Fulana a la que idealicé, una Fulana preciosa, sí, maravillosa, también, lunática como la que no creo haya otra igual, sin la cual no puedo seguir viviendo, según me inventé una noche medio nublada.

Estaba en la entrada del salón, la clase ya había empezado, la musiquita relajante sonaba, más o menos sonaba, porque era un aparato chiquito, con parlantes medio pelo, así que saturaba, pero lo que menos me importaba en ese momento era el contexto auditivo, si bien le daba clima a la escena no era el elemento protagonista. El protagonista era mi miedo, mi terror, mi taquicardia, de nuevo quería meter la cabeza en el hoyo del avestruz, porque a ver si justo Ella estaba llegando tarde y me la encontraba a la entrada, frente a frente, y daba media vuelta y se iba, la Gitana, mi hermosa, caminando rápido, indignada, como en las novelas, dejándome al fin con la certeza del adiós para siempre, del buscate a otra para jorobar, cuando te hartes de amores baratos de un rato me llamas, todo por lo que le había hecho, que en realidad no lo había hecho nada, en Nochevieja quiero decir, claro, y en Ubrique tampoco porque la que hizo eso no era yo, no estaba ahí, yo no hago esas cosas, te lo juro, vos ya me conocés un poco, ¿o no? ¿Era yo la que estuvo con vos en Nochevieja? ¿Vos decís que esa soy yo? ¡Ey! ¡Ojos negros! ¿Me estás escuchando? ¿No querés parar un rato en algún barcito antes de llegar a Madrid? Tu silencio me abruma. (Sigue)

Continuara...

sábado, 14 de julio de 2018

Capítulo 305 "Cartón lleno"

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La cuestión es que llegué a las once a Jerez, de la estación de Renfe derecho al centro cultural en donde Ella tomaba su clase de yoga, acababa de empezar. Toda transpirada llegué, por la bicicleta, faltaba que me vuelva a insolar y cartón lleno. Me había llevado ropa cómoda, como para hacer la clase, y hay momentos en los que una peca de muy estúpida, porque estúpida ya soy, pero a veces me supero a mí misma, escucha: sentía que necesitaba una excusa, que ir a pedirle perdón, a explicarle cómo habían sido las cosas, no era suficiente, no, mi visita tenía que tener otro motivo, uno menos meloso, que me expusiera menos, que no se diera cuenta mi Gitana de que me moría de amor por Ella, de que quería morirme por la que me había mandado. Una vez la abuela de una amiga, mientras nos daba la merienda, nos dijo que no nos enamoráramos nunca porque entonces el hombre haría de nosotras lo que quisiera. En este caso la que estaba haciendo de mi una porquería era La Mujer y no el hombre, pero la viejita qué se podía imaginar, ¿no? Y bueno, se ve que desde entonces me quedó el miedo al amor, lástima que no le pude hacer caso.

(Suspiro hondo). Así que fui dispuesta a hacer la clase pero ya llegada al lugar me di cuenta de la imbecilidad de mi plan. Ella me iba a ver y si no me daba una patada ahí mismo... con todas las viejas adelante y la música de relax sonando. ¿Cómo se me había ocurrido que ese era el mejor lugar, el contexto adecuado? Entré en pánico, claro, no sabía cómo escapar, pero ya estaba ahí, en la puerta, una señora que entraba me reconoció y me saludó, has vuelto, guapa, me dijo. Yo miraba para el piso, no me atrevía a verla a los ojos, a pispear en dónde estaba Ella, no podía. Había empezado a temblar ya en la ruta, cuando todavía faltaba un rato para llegar, imaginate ahí, tenía las piernas duras, me estaba por infartar, me temblaban las manos, sentía que era una locura volverla a ver después de ese mensaje errado y espantoso, me pregunté lo mismo que me preguntaba cada vez que tenía que salir a actuar, ¿por qué me meto en esto? ¿Por qué no me voy a mi casa y me dejo de joderle las pelotas a la gente? Porque tenía razón la nona, el amor te pierde, si te encuentra. (Sigue)

Continuará...

jueves, 12 de julio de 2018

Capítulo 304 "Puto Camus"

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No me la puedo sacar de encima, qué le voy a hacer, en realidad creo que es a propósito, no me la saco de encima, de mi cabeza quiero decir, porque pensar en Ella todo el tiempo me hace mal, sí, sobre todo cuando no la tengo adelante, bueno, y cuando la tengo adelante también porque es un calvario todo esto, Ella es un calvario, lo que me pasa con Ella. Mirá, recuerdo sus ojos y siento que no hay mujer más hermosa en todo el universo, porque es hermosa, muy hermosa es, su manera de mirar, de mirar lo que sea, no es que mira el horizonte en la playa y el reflejo del sol en sus pupilas color miel etc, no, me mata hasta su manera de mirar el plato de milanesa, sus gestos, su boca abierta apenitas al extender las sábanas de la cama, entonces, te decía, pensar en Ella me hace mal, sí, se me retuerce algo en el esófago, ¿por acá queda el esófago, no? Bueno, algo por acá, como que me duele, me estrangula, se me frunce el entrecejo de ganas de abrazarla y de besarle la panza de madre esa que tiene, porque me busca cuando yo estoy enculada, por eso me retuerzo, y ahí le huyo porque la quiero hacer sentir mal, que se aflija porque la odio, pero después la extraño y sufro porque no estuve cuando me buscó y entonces la voy a buscar, cuando Ella ya no me busca, y no va que me vengo a dar de bruces en Jerez con esa porquería…

Pero si no estoy con esto, si no la pienso todo el tiempo, si no me retuerzo por Ella... Mirá, podía imaginarme que le pasaban mil cosas, que estaba contradictoria, que tenía quilombos de vida, hijo, madre, pero con lo que vi ya no me quedó ninguna duda, ninguna, no me ama, lisa y llanamente no me ama, fijate, se me ponen los ojos brillosos cuando te lo cuento, y esto porque ya pasó como un mes si no ni te lo podría contar. Y me olvidé, me olvidé de a dónde iba, ah, si, que si no estoy enroscada con Ella, con esto a lo que más o menos le podríamos llamar amor, pienso en la muerte, en el sinsentido, me agarra la toma de consciencia de Camus. Y alguna vez quise enfrentarme a eso, eh, alguna vez intenté vivir siendo consciente pero se ve que algo tenemos, viste, algo que nos protege del asunto porque no creo que haya consciencia que aguante mucho rato mirando a su alrededor, no, no lo creo. Así que supongo que por eso no me desenrosco de Ella, ni teniendo la certeza de que no le pasa un carajo conmigo, de que no le provoco nada, porque más allá de Ella está la toma de consciencia, el vacío. (Sigue)

Continuará...

miércoles, 11 de julio de 2018

Capítulo 303 "Por la culata"

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En vez de poner manos en el asunto rápidamente, no, me quedo espectando, pasiva, como el corcho de damajuana que flota a metros del transatlántico que se hunde, así me quedo, y que reviente lo que tenga que reventar. El mensaje podría haber sido borrado si lo intentaba antes de los siete minutos, son triquiñuelas del whatsapp, en ese nuevo mundo los equívocos pueden ser eliminados, y así sos dios, dueño de manipular los sucederes a tu antojo, porque si lo borraba nada de lo que pasó pasaba, ¿me entendés qué importante es ese aparatito? Pero yo me quedé ahí, esperando la carroza, la carroza de la calamidad. ¿Vos tampoco tenes whatsapp? Che, Risita, largá la cerveza. ¿Vos tampoco? ¿Nadie acá tiene whatsapp salvo Anna y yo? Pará de tomar, gordo, en serio, y sacate esa gorra que te queda fiera, escuchame, que esto que me pasa no es joda, la vida de mierda que llevo tiene que ver con esta tendencia a quedarme mirando cómo me explota la pólvora en la mano.

Sí, vamos que no doy más, por favor, necesito paracetamol y abrigo. Igual me parece que tu pildorita me hizo bien, gracias. Escuchame, otra vez casi me mato con mi papá, él me enseñó a manejar a los catorce, yo iba al volante, en una esquina calculé mal, me di cuenta de que no me daba el ángulo, que iba a estrolar el Renault 4 contra un auto estacionado y en lugar de intentar reparar el error solté el volante, lo solté y me agarré la cabeza y grité, por suerte estaba mi Santo Padre, que es re parecido al Wojtyla, hijo de Polaco es mi papá, y bueno, cachó el volante, le dio, le dio, le dio, como el tipo que manejaba el Titanic, viste, pero mi papá es muy genio, logró virar y no chocar el auto estacionado, no como el boludo del barco. Mirá si hubiera manejado él el Titanic, nos ahorrábamos semejante catástrofe, hubiera sido como borrar el mensaje del whatsapp. ¿O no? ¿Vos decís que no se puede meter mano? Fernando, ¿vos decís que las cosas pasan porque tienen que pasar? ¿Que por eso no lo manejaba mi papá al Titanic? Quizá así sea porque fijate cómo es que con la Morocha de Ibiza me termina saliendo el tiro por la culata: (Sigue)

Continuará...

lunes, 9 de julio de 2018

Capítulo 302 "Tendencia"

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Había llegado a Jerez por la mañana, fue después de que nos vimos en la feria de abril con la Morocha, justo después de eso, la Morocha, la que se fue ayer con la mamá en la ambulancia, la lujuriosa de ojos preciosos, esa misma. ¿A vos te pasó alguna vez? ¿De mandar un mensaje equivocado diciendo las peores barbaridades de la vida? ¿Que te deje paralizado unos cuántos minutos sin saber qué hacer frente al aparato? ¿Sintiendo que eso sí es el final? ¿Te pasó? Ahh, no tenés móvil, troglodita, me cagaste. Pero bueno, así me quedé yo, dura, se me congelaron hasta los actos reflejos. No podía llorar, no me angustiaba, no me movía, miraba la pantalla, el mensaje enviado por error y el nombre de Ella en el display, así me quedé, esperando que le entrara para que todo fuera incluso Guatepeor.

Porque las cosas ya estaban jodidas, Ella me había dejado de hablar, de pronto, por eso me fui de la colina. Callate, ahora que largaste el micrófono quedate así por un rato, pensaba en la cara del Chiflado que tenés al lado cuando Ella se lo hiciera escuchar; pensaba en Ella escuchándolo, en su gesto transformándose, como aquella mañana de la borrasca, cuando se dio cuenta de hasta donde habíamos llegado, no te das idea vos de lo que es la Gitana cuando se enciende bajo el efecto de la María, y espero que no lo sepas nunca, querido. ¿Sabés lo que al final no supe yo? Por qué pasó de ese estupor, de los celos borrasqueros, a invitarme amablemente luego a pasar acá la Nochevieja, jamás. Flor de universo somos las minas, flor de universo es mi Gitana.

Y de igual manera me quedé frente a la Morocha de Ibiza cuando me ofreció hasta el alma, estacionadas a la vera de la casa-castillo: paralizada. Y tengo esa tendencia, bah, no sé si es tendencia, tampoco sé si son situaciones análogas la del mensaje y la de Rocío, pero es algo que tengo, quizá vos que sos tan leído me explicás de donde puede venir, ¿tendrá que ver con el escarabajo? Pasa que cuando me veo en una situación de este tipo, en una situación “hasta el cogote”, es como que me entrego, en lugar de intentar repararlo de alguna manera, en lugar de poner manos en el asunto rápidamente lo que hago (Sigue)

Continuará...