domingo, 16 de julio de 2017

Capítulo 103 "Faena"

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Sentada en un taburete de madera sigo observando al loco en acción, cosa que a usted le importa nada porque es claro, LO QUE ACÀ IMPORTA ES LA NOTICIA DE RAJOY que es todos los días la misma porque nadie quiere cambios ni revelaciones sino opinar en face APORTES MENOS QUE SUSTANCIOSOS sobre lo malo conocido (que bueno por conocer). Pero no me cambie de tema que me desestructura, no sea jodida.

Jesús trabaja y yo cada tanto filmo un poco lo que pasa con mi precario Nokia porque si no ¡¿cómo voy a saber que no fue un sueño todo esto?! Uno de los muchachos sentados a su lado le describe detalles de una obra flamenca que van a estrenar dentro de poco, hablan cerrao y andalú.

Yo pregunto poco y ná porque siempre tuve miedo al ridículo, a quedar como una tonta aunque el proverbio insista con que el que pregunta pasa por tonto una vez y el que no, toda la vida...

De pronto se levantan los tres, parece que la primera parte ha finalizado. ¡No entendí ná pero con cuanta pasión hablan estos señores del tablao! Uno de ellos comienza a ponerse elegante, parece que van a filmarlo. Y acá me mira él con ese gesto Marlon Brando (bien cursi lo mío, sí), se acerca hasta mi rincón. Le ofrezco de mi cocacola con todo el torbellino pasándome dentro. Agarra el vaso y bebe. ¿Será que es este tipo tan seguro como se lo ve? ¿Será que a él también le están pasando cosas? ¡Del amor le hablo, vieja tarúpida! ¿O será que soy una ilusa y me estoy inventando el cuento de hadas? (Los cuentos que yo cuento acaban fatal...)


Vuelve a lo suyo, se lleva mi vaso. Y yo ya sé que usted quiere que me deje de vueltas, me lleve al cuerdo a la casa y el romance se concrete ¡Vieja impertinente! ¡Desmedida! ¡Libidinosa! ¡Perdularia! Luego pediría a gritos que llegue la que no debe llegar, en medio de la faena me retuerza el pescuezo, se arme el despelote, vuelen videos de entrevistas por el aire y mientras tanto La Giralda nos de las diez y las once, las doce, la una, las dos y las tres... Empero… santo dilema, porque la que no debe llegar está siendo de lo más simpática conmigo, la señorita guay de Quintero es loca lúcida y amable, hinchaba el otro día por que dirija yo mi obra en el Teatro Quintero así que no pienso birlarle el marido ¡No insista! ADEMÁS TENGO MIS ESCRÚPULOS, VIEJA MALA, MI DON DE GENTES, MIS PRINCIPIOS SI NO LE GUST--

Jesús se sienta a mi lado (la mare...), su humanidad rozando la mía, me dice algo por lo bajo que ni les pienso contar, está má guapo que pegarle a Cristo. Escucho que pide a alguien un cigarrillo light, me causa gracia ¿Light? ¿Para morir lentamente? Me mira de costadete, mira su cigarrillo. Acabo de hacer reir al loco de la colina.

Continuará...


domingo, 9 de julio de 2017

Capítulo 102 "Celos de Guadalquivir"

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La indecisión paraliza y el amor es una macana, nos deja estaqueados en la mitad del patio, dijo un fulano que seguramente escribió la frase con ánimos de ser recordado y mire usted, yo me acuerdo de la frase pero no del fulano ¿No ve? ¡Todo es para nada! ¡Nada importa nada! Ni escribir best sellers, ni liberar países, ni ser administrador del grupo de face... Yo estoy acá pasando las de San Quintín, inventando un nuevo género literario junto al loco de la colina, género que pasará a la historia por original, loco, creativo, maravilloso y también es de autoayuda, claro, porque las fobias que estoy puliendo en este camino ni se imagina. Además me obliga a vivir para seguir escribiendo y así van pasando cosas y más cosas...

Pero (furcia palabra) absolutamente todas mis neurosis, todos mis ataques de pánico, mi casamiento con el loco y su novia, los desencuentros, los encuentros, el intento de ella de ahogarme en el Guadalquivir porque me instalé en la habitación linda, mi escándalo gran escándalo porque él me comió las naranjas de la dieta, el posterior divorcio y la división de males, la visita al hoy encarcelado Luis Pineda los tres para que nos cuente por qué teniendo tanto sigue queriendo más al punto de cavarse la tumba ¡¡Todo eso ocupará como mucho dos putas líneas en Wikipedia!! (Calamitoso)

¡Calla y ven, Marina! Lo miro, el cuerdo andalú me rescata de mí, por eso lo quiero. Camino tímidamente hacia la mesa en dónde están ellos sentados. Una amiga periodista, les dice el loco a dos andaluces que van a trabajar con él. Y yo me aguanto, pero ahora sí que le daría flor de beso... ¿Y usted qué pensaba? (Nada) ¿Qué iba a poder yo no enamorarme de este chiflado? Shhh... hay algo de ritual en el aire, La Carbonería es hermosa, flamenca y hermosa, porque estoy con él.

Y a estas alturas casi que no me cabe duda, Jesús Quintero me está abriendo las puertas de su templo sagrado: su trabajo, su cotidianidad. Y aunque a usted le interese un bledo yo pienso la mar de perpleja ¿Por qué? ¿Por que a mi? ¿Será que le divirtió que me vine a por él desde el culo del mundo en busca de la inspiración? ¿Es que me está alimentando la pluma el muy travieso? ¿O lo hace porque me crucé el Atlántico y quiere ser amable? ¿Lo hace porque sabe que voy a escribirlo?


Habla con ellos y cada tanto me mira, como si estuviera chequeando que atiendo a su clase magistral. Y cada vez que me mira tengo la sensación de que me está sacando una radiografía del alma, este hombre sabe lo que estoy pensando a cada instante. ¡Me pone nerviosa! Garabatea cosas en una cartulina y en algo así como dos minutos de reloj les arma una estrategia de marketing, un plan de desarrollo, cómo, dónde, cuándo y por qué deben hacer lo que deben hacer.

Y me parece que hasta acá llegaron mi amor, mi ética, mis valores, mi monogamia y mi moralidad, señora, me pa que Jesús esta noche no vuelve a casa después de todo... morir ahogada en el Guadalquivir sería un final acertado  ¿O no? (Capítulo siguiente pinche acá)

Continuará...

jueves, 29 de junio de 2017

Capítulo 101 "Causalidad"


Vogirra, Quintero y Gala
La casualidad no existe dice un fulano y hoy  puedo afirmarseló porque voy a contarles algo que ya pasó y sé que el encuentro con José Antonio Sierra iba a tener sus consecuencias. Y es curioso, sabiendo el futuro de la historia el presente se comprende diferente. Es como espiar una hoja venidera de la novela, ver una película por segunda vez o volver con el ex marido. En general es contraproducente, claro. Por ejemplo si usted supiera o supiese que Iglesias, Rivera o Macri van a ser más de lo mismo el presente sería nefasto pero como aún no lo sabe la vida se soporta, todavía. Y yo la envidio, ya se lo dije, porque sé que hasta que no dejemos de preferir el orden a la justicia la cosa no cambiará. Por suerte están los diarios que me hacen olvidar de lo importante. En fin...
 
Esperando a Gala
Resulta que José Antonio es corresponsal de Andalucía y por causalidad estaba apostado a mi lado mientras esperábamos la llegada de Antonio Gala. Conversamos un poco y al escuchar mi acento me pregunta de dónde vengo. ¿Escribes para algún medio en Buenos Aires? No, señor, respondo, lo que escribo no encaja en medio alguno, no tiene pies ni cabeza… Salvo Quintero y yo no creo que alguien más se divierta con esta novela que venimos escribiendo, ahora a dúo. La cuerda de la Argentina y el loco de la colina. Reímos y ahí es que me propone escribir una crónica sobre lo que estaba viviendo, que se la mande que él podía publicarla. ¿Salir en el diario? ¿Yo? ¿Usted dice que me echo a perder, vieja?

Escucho un ladrido, vuelvo al presente, la lluvia amainó un poco, nos da una tregua. Abro la puerta de La Carboneria y entro; soy una catarata del Niágara. Un par de perritos vienen a saludarme. Perritos andaluces. Cierro intentando no levantar la perdiz. Está muy oscuro ahí dentro. En alguna parte se escucha un bebé. Alguien me hace una seña. Camino hasta el fondo (lo que yo creía era el fondo porque este lugar es enorme) y ahí está el de la colina sentado a la mesa con otros dos.

Me lo quedo mirando. A veces siento que todo esto no está pasando, que en algún momento me voy a despertar y estaré en mi cama, en mi casa... Porque no tiene sentido ¿Por qué este hombre me trajo a trabajar con él tan reservado que es? ¿Será que, contra todos mis pronósticos, Quintero la pasa bien conmigo? Lapicera en mano, rulos mojados, se lo ve de lo más compenetrado. Lleva anteojos de leer y si no querías que peque por qué pusiste en mi tanta pulsión, dijo San Agustín. Y a este loco andalú en mi camino (puede tirarme con tomates tras la cursilería, para eso la hube de colocar, el tomate está carísimo en Argentina).


¡Ven, Marina!, me llama y yo me derrito al espiedo, me acerco a ellos tímidamente mientras me acuerdo de una frase de almanaque: La vida es la suma de todas tus decisiones. (Capítulo siguiente piche acá y va derecho viejo)

Continuará...

sábado, 17 de junio de 2017

Capítulo 100 "El loco detrás del loco"

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Quiero trabajar con vos, loco, arremeto en un impulso pero no soy sincera y cuando uno no es sincero en general naufraga. Sincero con uno, claro. Mire si no usted al periodismo dando lugar a las rastas podemitas, al perro apaleado, al bebito abandonado para entretener a la marabunta frenética. Entretener entretiene porque usted se pasa el día hablando de eso pero el naufragio es lo otro, señora, mire a un periodista a los ojos y verá que no era comunicar sobre las rastas lo que soñaba el día que se recibió…. Sin ir más lejos saque sus ojos desvencijados del iphone y miresé ¡No sea cobarde, miresé! ¿Se acuerda dónde han quedado sus anhelos? ¿Recuerda lo que imaginaba para su vida hace dos, tres, cuatro décadas? Vea a su alrededor

¿Trabajar conmigo? Me mira tres segundos y vuelve al camino. Lleva la cara mojada por las gotas de la lluvia, los pantalones empapados, arrastra las botamangas por el suelo; pantalones de campana bordó rallados, como nosotros dos. Siento que esperaba otra respuesta y claro que la respuesta era otra porque trabajar con él implica pasar tiempo juntos, conocerse, descubrir al loco detrás del loco, al amor después del amor.

Porteña neurótica, habrá pensado, se viene hasta acá y ahora recula. O quizá no, quizá pensó por qué no soy diez años más joven para poder joder con ella hasta que amanezca; o tal vez recordó que se había olvidado de almorzar y qué espantosa la versión del himno de ayer en Almodovar; o por ahí le agarró la duda ¿Metí o no en el morral las preguntas que tengo que a hacerle al Farruquito? Será tal vez que no soy lo que ella imaginaba. ¿Y si me llevo esta cuerda a casa y llega justo la tercera en discordia? (Esto último lo pensé yo, no le voy a mentir aunque usted me pide a gritos que lo haga)


Finalmente pensé que pensó lo que me conviene a mi y a este relato. ¿Vas a entrar?, me dice y me corta el mambo, siempre manteniendo la distancia, el gesto adusto pura pose. Los dos parados frente al portón de madera. Sí, en un segundo, voy a llamar primero a mi mamá. Asiente y abre la puerta. El loco andalú se funde con el espíritu flamenco del lugar. La puerta se cierra, me quedo sola. La lluvia arrecia. Y sí, la respuesta era otra. (Capítulo siguiente pinche acá)

Continuará...


sábado, 10 de junio de 2017

Capítulo 99 "Nunca diga nunca"


Camino a La carbonería avanzamos los dos bajo la lluvia cubiertos por un paraguas marrón. Jesús anda mirando el piso, silencioso. Le metemos pata para no mojarnos tanto. El tipo va a buen ritmo, tengo que poner cuarta para seguirle el paso. A nuestro alrededor las hermosas callecitas andaluzas, no tengo idea de en donde estamos pero estoy enamorada de Sevilla ¡Jesús! Le gritan desde un garaje. Él levanta la vista, sonríe y se acerca al hombre. Me empapo. La puta madre. Pienso en mi casa, en lo lejos que estoy, diez mil kilómetros. Pienso en el alquiler, no sé cómo voy a pagarlo cuando vuelva. Y pienso en mi novio, que me dejó por facebook el día anterior a subirme al avión en Buenos Aires porque como dice el dicho, cuando te decidis por algo otras cosas quedan atrás... ¡Todo no se puede! Me cobijo bajo un techito, lo miro a Quintero a un metro de distancia, sigue charlando con el señor. ¿Y qué hago yo acá con vos, loco andalú? Por un momento dejo de escuchar qué hablan. Me acuerdo de ayer:

¿Y qué quieres tú ahora? Me preguntó al final del largo día en Almodovar del rio mientras nos tomábamos un café con tortitas (creo que en un bar de Triana). ¿Qué quiero? Di un respingo. Lo miré. Sus ojos parecían algo tristes ¿Estaría triste? Bajó la mirada. Descubrí que son grises, claros y huidizos (si su mujer lee el blog creo que me manda un sicario). Esperaba la respuesta mientras daba otro sorbo a su café. Quiero inmolarme con vos, pensé, pero no lo dije. ¿Por qué no le dije? No sé. Lo vi cansado, lo vi posible, lo vi tan cerca… Qué quiero ahora me preguntaba el señor de las preguntas, como si fuera fácil saberlo, como si a uno no le demandara la vida darse cuenta. Como si no se muriera en el intento.

Me seguía mirando, inquisitivo. Entonces la que se refugió en el café fui yo. No sé... pensé un momento... Sé que uno a veces no quiere lo que cree que quiere, sé que no quiero desaprovechar esto que en una semana se acaba porque me voy. Sé que no quiero irme. Que no quiero ser leída en serio, no quiero que me ofrezcan escribir para un diario importante aunque a veces creo que sí, no quiero ganarme el premio porque entonces me voy a volver acartonada, voy a tener que escribir porque tengo que entregar y no porque se me da la gana; escribir algo que impacte a la marabunta frenética, algo que agite el avispero pero no tanto y ojo con hablar mal de Repsol o de Santander que son los turros del mundo pero también pagan los sueldos… ¿Pero no era que lograr la meta da felicidad? ¡Además los diarios están para informar la verdad y los periodist-- (Ahora la miro yo a usted) No sea ingenua, vieja tarada...

¡Marina! Me trae al presente mientras se despide del hombre del garaje. Retomamos la marcha y me explica entre risas de donde lo conoce. Yo me río para no dejarlo solo aunque no entiendo bien qué era lo gracioso. A veces me cuesta todavía entender el andaluz. Y creo que a él le pasa similar con mi porteño. Entonces de un impulso se lo digo: quiero trabajar con vos, loco. Nunca diga nunca. (Capìtulo siguiente pinche acà)

Continuará...


lunes, 22 de mayo de 2017

Capitulo 98 "Condenados a entendernos, dijo Reuters"


Coherente pared andaluza


¿Por qué la gente no quiere saber? ¿Por qué no googlean cómo y quiénes manejan el mundo en lugar de cómo ser felices? ¿Por qué no averiguan a quiénes pertenecen los diarios que leen? ¿La televisión que miran? ¿Qué quieren que pensemos? ¿Por qué prefieren creer en dios a creer en sí mismos? ¿Por qué sienten que si logran muchos like en facebook algo bueno pasará en sus vidas? ¿Es la gente imbécil? ¿O está manipulada? ¿La tele los idiotiza? ¿O les da lo que demandan? ¡EL VIDEO DE YOUTUBE QUE MÁS VISITAS TIENE SE LLAMA “LAS CHICAS DE VERDAD NOS GUSTA EL POLLO FRITO! (Pausa introspectiva) ¿Y quién nos manda a querer cambiar el mundo? ¿Está mal depender de los like de facebook? Vos dependes de tu audiencia, yo de mis lectores... ¿Los boludos somos nosotros que no podemos aceptarlo como es? ¿Quiénes la pasan menos peor, los que ignoran o los que saben? (Pausa larga y transición melosa) ¿Qué hay entre vos y ella? ¿La amas? ¿Se aman? ¿Se llevan bien? ¿Podríamos compartirte? (Ella se queda con Jesús y yo con el loco).

Todas estas preguntas embarullan mi cabeza mientras camino por la calle Placentines para su casa de lo más ansiosa. Piso un charco ¡La puta madre! Entonces recuerdo una frase de Woody Allen: ¿Por qué no dejo de destruir mi vida buscando respuestas que no voy a encontrar y me dedico a vivirla mientras dure?

Doblo la esquina y ahí está él bajo la llovizna. Me quedo un momento mirándolo, su pinta inconfundible, móvil en mano, sombrero loco, lentes de la colina. Ya... Ya... dice cada tanto al teléfono. Camina corto y errático sobre los charcos mientras habla de mala gana. Me le paro detrás. Entonces se da vuelta y me ve unos segundos. Sonríe sutilmente, sin perder su gesto adusto pura pose. Vuelve a la conversación.Y yo estoy que me muero muerta (aunque jamás se los confesaría). Condenados a entendernos dijo su mirada o eso quise entender y déjeme ser ilusa por un rato, señora, usted lo es 24 horas al día ¡Le cree a Reuters! ¡Le cree a El país! Además crea yo lo que crea el mundo sigue siendo lo que es. Shhh... que cada vez que me mira siento que se me afloja algo adentro ¿Será que será esto el amor? ¿Sentir que algo adentro se te afloja?

Corta el teléfono y me mira apenas. Agarra sus cosas de lo más ensimismado. Una mujer le pide una foto. Espero. Ella le cuenta una acécdota de cuando era chica y que se crió escuchando al loco en la radio bla bla... Termina. Coge el paraguas, me dice él mientras empieza a alejarse presuroso por la angosta callecita. Vuelve a sonarle el móvil. Atiende. ¿Y ahora? ¿A dónde me lleva este hombre? ¿Será que vamos a ver a Escohotado? ¿Será que iremos a compartir una almohada en el infierno vos y yo, loco andalú? ¡O SERÁ QUE MIC-- Mejor me dejo de escribir boludeces... Agarro el paraguas y apuro el paso porque el loco ya dobla la esquina y acá es que me acuerdo de la lección del día: no vale la pena preguntar, mejor vivir... (Capìtulo siguiente pinche acà y va)

Continuará...

domingo, 7 de mayo de 2017

Capitulo 97 "No hay nostalgia peor"

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No lo dijo Gandhi pero lo digo yo que soy HARTO RESPETADA ahora que he ido tras mi sueño como dice el cartelito del face; digna de respeto soy ahora que he cruzádome el planeta con una mano atrás y otra adelante para obedecerla a usted que puso en la red social: “Nada ha cambiado excepto mi actitud por eso todo ha cambiado” (aunque yo la veo pantufleando como siempre). ¡No lo dijo Susana Rocasalvo pero lo digo YO que soy digna de ser escuchada después de haberme perdido ya cuarenta veces en esta puta ciudad por ir tras mi leyenda personal! Sí, la que se pierde soy yo pero la puta es la ciudad, al igual que USTEDES llaman pringaos hijos de su mala madre a los afanancios del parlamento pero los que emiten el voto son etc. ¿Y qué es lo que digo yo que no dice Gandhi, tanto aspaviento? (No se pregunta usted) Pues que habiéndome dado cuenta de que el quid de la cuestión es vivir para escribir, meterme en bretes para hacer que la historia avance, dar lugar a los acontecimientos que por ahí andan esparcidos y me van sorprendiendo es que atendí el teléfono esa mañana lluviosa.

Había decidido no verlo más ¡Basta con esto porque te hace mal, Marina! (Me hablo a mi misma porque no tengo contacto con otros seres, soy fóbica) Definitivamente hay que escapar de lo que nos estremece demasiao y sabemos que no va a durar, vieja pantufla, porque es imposible disfrutarlo ¡Sufrimiento asegurado es todo esto al final! Si el tipo este vive en Sevilla, me lleva 35 años y yo vivo del otro lado del planeta; él no se va a ir a Buenos Aires conmigo porque tiene su vida hecha acá, su trabajo, su mujer. Al menos que escriba en este blog que se viene conmigo, claro, entonces sucedería pero por ahora el relato necesita que el amor sea imposible y atenti porque quiero experimentar eso de volverse viral así que estoy por agregarme una enfermedad terminal, aun no decido cual pero estoy empezando a toser… Y ya lo dice la frase: si queres hacer reír a dios contale tus planes:



Estaba yo en la terraza del hostal planeando mi viaje a la Alhambra porque tenía que rellenar el aburrido tiempo que me quedaba en Andalucía (sin el loco) con alguna pavada de turista, hacer mis tareas de desapego como había decidido, poner ya mi mente en Argentina y en mi vida  caucásica a la que regresaba en una semana. Acababa de comprar el boleto a Granada cuando SONÓ MI TELÉFONO CELULAR (sonamos...), miro el display… ¿Y cómo no atender al cuerdo de Andalucía? Que fuera ya para la casa, que me esperaba ahí, que había podido hablar con no sé quién y que íbamos a hacer un trabajo a no sé dónde… Parece que al hombre le divirtió esto de escribir viviendo. Me empezó a temblar la voz, la mano, el alma, el ipad, el precario nokia y la mar en coche también... No dudé un segundo, bajé volando la escalera, agarré una camperita liviana y salí para lo del loco porque no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. (Sigue en el 98, pinche acá y va)

Continuará...