viernes, 9 de febrero de 2018

Capìtulo 199 "Hielo"

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Valencia, en Sevilla se soporta
Acá en Europa nos estamos congelando y en Buenos Aires la gente se muere de calor, se queda sin luz, sin teatros, los impuestos suben cada dos meses y la nafta cada dos días y la leche cada dos minutos y la neurosis cada dos segundos, los gobernantes roban, hacen las cosas mal y nosotros los dejamos porque mal pero aburguesados. La mujer que cuida a mi mare se fue de vacaciones. Mi amiga milagrosa, amiga con letras mayúsculas se enteró del lío por el blog y me ofreció ayuda, se fue hasta lo de mi padre, le pidió las llaves de mi casa, con mi tarjeta de débito sacó lo poco que me quedaba en la cuenta y le pagó. Pero a la chica no le alcanza con lo que le corresponde y me pide ahora mucha plata por cosas varias. Así de pronto, me mandó el audio, tiene una abogada, la chica que parecía tan buena, tan contenedora, me dijo que la cansé, ella es evangelista, me repitió mil veces que no pretendía hacerme ningún lío si le daba lo que correspondía porque soy buena persona y siempre la traté bien y que tengo que hacer mi vida porque mi mamá ya vivió y yo soy joven y linda y mi mamà me manipula bla... Bueno, hacerte ningún lío para los evangelistas es pedirte 50000 pesos, pero yo no lo sabía.

Estàn en dònde menos se los espera
A mi mare la cuida un poco mi amiga milagrosa que está de vacaciones, otro poco una amiga de esta amiga y así vamos tirando. Mi papá me prestó plata para pagarle a la amiga de mi amiga que trabaja de eso por este mes, hasta que la jubilación de mi mare se acredite… Y supongo que ya me tendré que ir volviendo a Buenos Aires, sin final, o con final, depende de cómo lo quiera ver una… El poder de los escritores está en decidir el final del libro, le leí no hace tanto a algún chitrulo, por ello, el último capítulo siempre debe ser el más hermoso... Pero claro, este muchacho solamente escribía, no se le iba interponiendo la acción, la vida delante del puto final todo el tiempo… Me desespera saber que ya no soy dueña de mi vida, haga la peripecia que haga todo está supeditado a ella, a mi madre. Me dan ganas de no volver más a Buenos Aires, de escapar, de que nadie sepa en donde estoy para siempre… Mi padre me dijo que cuanto más quiera escaparme peor me voy a sentir y es un poco así pero yo siento que esto es injusto ¿Por qué tengo que perder tiempo de mi vida haciéndome cargo de este despelote? Si yo soy joven y linda, me dijo la psicópata evangelista. Y él me respondió que esto no es perder tiempo de mi vida, esto es la vida, Marina.

Agonicé un intento de defenderme con un mensaje de voz medio brotado y después me puse a llorar, a moco tendido, todavía sentada en el escalón de la puerta de la colina. Acá sigo, sí. Hace como una hora y no me animo a tocar, creo que me voy a ir, creo que sanseacabó todo esto, hasta más vernos. Mi Giralda está dando las cuatro de la tarde, es la hora de la siesta, hace frìo y la ropa que tengo (de Ella) no me alcanza, estoy tiritando. ¿Y qué hago con su ropa? ¿Me la llevo a Buenos Aires? Se me apaga algo adentro cuando pienso que no voy a volver a ver a la Gitana. Miro para la esquina. Por la angosta callecita vienen caminando dos señores, uno de ellos està de manga corta asì que mis escalofrìos son de los nervios me parece. El otro es Él porque así es la cosa, yo me siento y Él aparece. Me agarra el patatús pero ya no puedo escaparme porque me está viendo, de lejos pero me está viendo porque estoy sentada en el escaloncito de su puerta con la ropa de Ella… Me paro, me sacudo la ropa, miro el piso hasta que se acercan lo suficiente. (Sigue)

Continuará...

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