lunes, 12 de mayo de 2014

Capítulo uno "La catarsis"

El que me pasó el catártico
Un buen día mi amigo Miguel Fuertes me pasó un video, era de dos españoles: Este escritor seguro te guste, me escribió. El escritor era Antonio Gala y, como bien dijo, me gustó: "No os molestéis, conozco la salida", era el nombre del video catártico. Quien lo entrevistaba era Jesús Quintero, "el perro verde" para los argentinos, personaje extraño, difícil de clasificar, se ocupa él de no ser clasificable; se resiste a ello. Es una suerte de entrevistador teatral o de actor que entrevista, fino, inteligente, poco convencional, loco, se hace llamar, el loco de la colina. Vi este video una vez, dos veces, tres. Busqué más videos de estos señores. Hacía poco tiempo que me había separado así que rápidamente se convirtieron en mis dos nuevos amigos, amantes, maestros. Pedía pizza y la comía con ellos. ¡Flor de amantes tenía yo! Claro, por momentos me preocupaba que mi vida social se redujera a encuentros con videos de youtube. ¡Esperá, también estás dirigiendo teatro, che, ves gente cada tanto!, me decía para tranquilizarme y por momentos lo lograba. También se había muerto mi perro, mi compañero de once años así que estaba yo que me arrastraba por el piso. Y la verdad es que prefería mis encuentros con los españoles a meterme en tuitter a leer estupideces.

Los musos
Decidí ir por ellos, seguir el impulso, no sabía para qué pero quería contactarlos ¿Amor platónico? ¿Necesidad de una meta inalcanzable que me mantuviera viva? ¿Un destino desconocido me esperaba en España? No lo sabía pero escribí a la fundación y rápidamente conseguí la dirección de Antonio. Le escribí un borrador descarnado: "La carta sin motivo", puse en el sobre y allí le narraba esto que me estaba pasando, esta atracción fatal que me había dado con ellos. Era como escribir un diario, no sabía si lo leería pero yo me descargaba así que mandé la primera carta a la calle Macarena, en Madrid. Nunca obtuve respuesta pero mandé una segunda, una tercera... curiosamente Antonio lograba que la escritura me fluyera como nunca antes. Así que paralelamente empecé a buscar a Quintero, pero al contrario de lo que pensé,  no resultó fácil. Buceaba por el océano de la web en busca de un mail, de un teléfono. Y ahí encontré nuevamente mi zanahoria, mi singular e intrigante meta por alcanzar del otro lado del atlántico. ¿Es esto un escape de la realidad?, volvían los planteos ¿Es para no salir con hombres de carne y hueso? Y en parte sí, los hombres con los que me topaba tenían poco interesante comparados con estos señores. Pero seguía yo con mi obra de teatro, con mi trabajo así que si de algo me escapaba era de la mediocridad que encontraba cerca mío.


Preferí encerrarme, seguir con mi carrera a ninguna parte y entonces fue que algo pasó, algo muy interesante que pocas veces uno es capaz de soportar por ansiedad, por la estúpida idea de que lograr el objetivo es lo importante. Resulta que el camino a la Meca empezó a ponerse más interesante que la Meca. Eso le escribí al presidente de la Ausbanc Internacional y según él casi socio de Jesús, uno de los personajes con los que me topé en el sendero amarillo hacia Jesús Oz Quintero. (Si quiere saber hasta dónde me llevaron estos señores va a tener que picar acá)

Continuará...

6 comentarios:

  1. Excelente narrativa, y esto quiere decir que tu pluma va con tinta más que emocional y con fuerza del nervio humano, del mundo mágico que todavía no lleva palabras. Gracias Marina por invitarnos a tu mundo de solo humanidad o algo así.

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  2. Hace tiempo que te leo..,y me parece lo tuyo de mi interes.aun asi me cuesta creer que tengas al gran hermano entre lo interesante jejeje

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  3. Me ha encantado el tema y la narración, pero me sentiría como un hipócrita si no te dijese que podrías embellecerlo aún más con algo tan sencillo como efectivo. Cuando lo subas al Bloc, antes de darle a actualizar, puedes hacer uso de la herramienta que está ubicada en la barra de tareas entre el salto de página y el de lista numerada, es decir, el que sirve para alinear el texto y elige la última opción.

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    1. Ah, gracias! Si, me ocupo del contenido pero no de cómo se ve, voy a ver si aprendo. En la vida soy igual, no me peino! Gracias!

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