jueves, 9 de octubre de 2014

Capitulo 23 “Venceréis pero no convenceréis"

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¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Qué difícil me lo hace usted, eh... Como se ensaña para que yo renuncie a mí cruzada espabilagente, como insiste en opinar estupideces en el face para que la llama de mi ideal se extinga de una vez por todas, para que la última gota de esperanza que me queda se derrame en la arena seca del desahucio. Y eso que yo enfilo mi balsa hacia la utopía, eh… yo sorteo las olas vulgares de Sálvame y Tinelli, voy pa'lante rebelde a la mediocridad pero mi fuego revolucionario, mi entusiasmo por un mundo mejor tiene un límite ¡vieja pantuflas! un límite que estoy A PUNTO DE CONOCER GRACIAS A USTED Y A SUS AMIGUITOS NEURÓTICOS OPINAFACE!! (Lo que más me gusta de estar confundida es darme el placer de echar la culpa a otro)

Dicen que al parecer no todos tienen la suerte de nacer con un ideal, una pasión por eso he dejado de tenerles bronca a ustedes para pasar a tenerles cierta lástima. Note que hasta ahora ni los he insultado, ni los he subestimado… Hoy estoy la mar de comprensiva. Siento que nada ha cambiado excepto mi actitud por eso todo ha cambiado... Y como ando buena les revelaré el secreto de un buen cambio de actitud: decidí aceptar al mundo como es, he resuelto someterme al mundo con sus reglas absurdas, con sus funcionamientos de primate pretencioso, con sus tiempos de burócrata, con su sistema idiota. Ahora tengo agente de verdad así que juego la partida como se debe pues en el mundo de la gente seria no hay lugar para los otros (o no me lo estoy sabiendo ganar) ¿Y pa qué tanta introducción? Pues sucede que mi nuevo agente made in España (con quién ya he firmado contrato y todo) la semana próxima le ofrecerá a Quintero algo que este buen hombre (que dice haberlo probado casi todo) no ha probado. Intentará tentarle con eso que según él fue su primera vocación: actuar... ser el protagonista de mi obra de teatro, esa que no logro hacerle llegar aunque intento hace dos meses...

¿Qué me dice? Nada, así que yo le digo a usted que busque su pasión, vieja ruleruda, no deje pasar la vida ¿Cómo para qué? ¡Para darme el gusto a mi! Quizá la ha dejado en el baúl de la ropa de invierno, tal vez está en el congelador a lado de las hamburguesas… No imite la imbecilidad (ya sé, le es inevitable...) Y ese tal Camus dirá con toda razón que la estupidez insiste siempre pero, mediocres empecinados, yo no me dejaré agarrar (al menos no todavía) ¡Venceréis pero no convenceréis! (Capítulo siguiente pinche acá )

Continuará…


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