domingo, 14 de febrero de 2016

Capítulo 67 "Del odio al amor"

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Se sienta, no emite sonido alguno, ¡y se calla usted que me pa que acabo de despertarlo de su siesta sagrada! Acomoda cuaderno, lapicera... A su lado la carpeta con la obra de teatro que le traje y con este blog. Lo hojea, serio, no deja traslucir expresión alguna. Cada tanto me pregunta algo sobre mi. Yo cuasi paralizada le cuento que dirijo y escribo teatro en Buenos Aires ¿Habíamos quedado en que venía o te llamaba, Jesús? (Pausa larga) Tenías que llamar (ayyyyquememué...).

Miro a mi alrededor, frente a nosotros la imponente Giralda, testigo silencioso de la Fellinesca historieta. Desde el interior de la casa llega el sonido de una radio, hablan del día de San Valentín y claro, si es el día de San Valentín usted supone que hay que estar enamorados ¡Pero le reitero que no hemos venido a eso así que NI SE LE OCURRA! Además una vez estuve enamorada y la pasé como el culo por lo que me permitiría enviar al carajo a San Valentín ¡Se me quería quedar a dormir en casa el tipo y yo no duermo porque ronca! ¡Él prendía el ventilador, yo lo apagaba, él lo prendía, yo lo apagaba! ¿Qué clase de vida es esa? Ya sé, la clase de vida que se busca usted, vieja esquizoide, primero se casa con el gordo panzas y luego se pregunta ¿Por qué diosito me has hecho tan infeliz?

Shhhh... sigue hojeando el material que le traje, está ma guapo que pegarle a Cristo. Ella regresa con más té y enfila para la puerta pero él la llama, la invita a sentarse con nosotros; nos presenta formalmente. Nos miramos la rubia y yo, me mide, la mido. Se sienta a la mesa muy en su rol de secretaria, espalda recta, birome en mano. Y yo estoy que todavía no caigo ¿Soy la que está sentada frente a este señor periodista en la terraza de su casa? ¿Y por qué me atiende así sin conocerme? ¿Por qué le abre las puertas de su casa a una completa extraña?

Él anota mi nombre en una hoja, al lado escribe el nombre de mi obra de teatro: “Altamirano”. ¿Le confieso? ¿No le confieso? Ahora mismo estamos escribiendo, le largo (el que avisa no traiciona). Silencio de la colina. Ella sonríe apenas y espía la carpetita del blog. Ese blog que me tenes escribiendo hace un año está siguiendo acá, en tu terraza, ahora mismo. ¿Entendes? Escribo de lo que vivo y vivo para seguir escribiendo, por eso vine, a por inspiración... La vida es más original que uno, siempre, mirá a donde estoy ahora, loco... Jesús me sigue serio con la mirada. Acto seguido asiente con un gesto como de que ha entendido.

Y sí, tanto joder Quintero va a leer “En busca de Jesús Quintero", finalmente. ¿Usted dice que se sube al barco a vivirescribir conmigo? O me odia, me hace juicio y no hay mal que por bien no venga porque del odio al amor hay un paso, no? (Capítulo siguiente, pique acá)

Continuará...

2 comentarios:

  1. Spam? Más parecido a la carne envasada en latas será porque sólo unos pocos se la bancan y muchos menos la encuentran (hace meses que no veo una lata en el súper) Por si acaso, le aclaro que estoy hablando del Corned Beef. Alimento que casi casi ganó la WWII y a Swift Armour le hizo ganar cientos de millones de $$, de los verdes, of course.

    En cuanto al amor y el ventilador, y todas las demás cosas que siempre se cuestiona al igual que el Shit, el amor también Happens. Además, hay amores y amores y curiosamente a las/los amantes no siempre se las/los ama pero si garcha y hay gente/animales/cosas que uno no se garcha (al menos eso espero en el caso de los animales y las cosas) pero sí las ama. Es como ese marido que le pregunta a su esposa de 70 años: "Dime querida, con cuántos hombres has dormido" Y ella muy orondamente le responde: "Dormir, lo que se dice dormir, sólo con vos. Los otros no me dejaron pegar un ojo en toda la noche". Y así estamos...Que la fuerza y EDENOR la acompañe.

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  2. De carne somos, PP y lo del amor es lungo como Largo de Morticia.

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