domingo, 23 de julio de 2017

Capítulo 104 "Cyrano y la fuente de su encanto"

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¿Y estás enamorado? (Silencio) El hombre se ha ensimismado, parece estar ahora en el otro mundo, ese en que nos perdemos todos de vez en cuando. Mira sin ver el movimiento de los chicos, estudian posibles rincones para grabar. Todavía sostiene el vaso de coca, ya vacío. Y cómo describir que lo veo tan vulnerable en este momento... Siento que ha bajado su defensa, su gesto adusto pura pose, el que está a mi lado es el hombre y no el famoso loco de la colina.

Seguimos los dos sentados en el banco de madera y me parece que no me oyó, por suerte porque qué me tengo que andar entrometiendo en la vida de este señor periodista ¿Quién se ha creído usted que es, vieja chismosa, para andar preguntando semejantes intimidades al cuerdo de Andalucía? ¡COMO SI TUVIERA DERECHO! Tú en tu blog ha escrito sobre Cyrano, me dice de golpe. Lo miro sorprendida ¡Sí! ¡En el capítulo 4! ¡¿Lo leíste?! Pué claro… Cyrano… eso quiero yo, dar la vuelta en una esquina y enamorarme... (La mareeeeeee... que me muééé)

El extraño de pelo largo y su amigo Canales
Se escuchan voces de afuera, para cagarnos bien el clima se abre la puerta y arriba más gente al lugar, todos con remeras negras y equipos de filmación. ¡Éramos pocos y parió la abuela! Jesús me devuelve el vaso, se levanta y regresa al trabajo.

Y yo he quedado estaqueada en la mitad del tablao ¿A usted qué le parece? Me vine desde Buenos Aires sin saber que iba a encontrarlo y de pronto me salen con todo esto. ¡Así no hay cuerpo que aguante! Reprimo cualquier reflexión al respecto, cualquier interpretación buena o mala sobre lo que acaba de pasar. Intento vivir el presente que, según un filosofo de opereta, es lo único que tenemos ¡Flor de charlatán!


El loco sonríe y se abraza efusivamente con dos muchachos, los últimos en entrar. Uno es flaco y lleva el pelo largo y el otro es morrudo, por no decir que está gordo, lleva un sombrero negro y transpira todo el tiempo. Quintero se me acerca, ése es Antonio Canales, me cuenta, gran bailaor flamenco. Les da indicaciones precisas a los técnicos de en dónde colocar cada elemento, cada cámara, cada foco. ¡Se lo ve de lo más entusiamado! Y ya sé que usted no me va a creer, piensa que estoy inventando todo esto porque demasiado loco para ser verdad. Y yo le diré entonces lo que decía Deleuze, que todos somos un poco locos, un poco dementes... el punto de demencia de alguien llega a ser la fuente de su encanto, y cuando captas ese grano de su locura es imposible no amarlo... (Capítulo siguiente pinche acá y va)
Continuará...

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