domingo, 22 de octubre de 2017

Capítulo 116 "Volver"

(Dos años más tarde) 

Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver, dice Sabina… pero yo volví porque soy una contreras; porque sentía que me había quedado el final en el tintero; volví porque no sé si hace dos años fui feliz y para ver si algo en mi cambió o sigo siendo la fóbica de siempre; volví porque no encuentro algo que me entusiasme más que vivirescribir por los pagos andaluces ni musos que me inspiren como estos; y volví, en todo caso, para entender por qué Sabina dice lo que dice.

Estoy sentada en el bar de la esquina, ese mismo en el que hace dos años todo empezó. En donde nos vimo a lo ojo por primera ve. Nunca había escrito desde acá, el efecto que me produce es indescriptible; la zona cero.

Cuando llegué no había un alma, me sentía completamente expuesta a tan pocos metros de la casa Quinteriana pero en diez minutos el lugar se llenó de turistas hambrientos que hicieron de mi presencia algo más disimulado. ¿Y por qué tendría que disimular? Porque ya me mandé mi primera macana apenas llegada a Sevilla me parece.

Me puse la misma remera, por si las moscas, me pedí el mismo plato pero no tenían así que la cábala no pudo ser completa. No traje los pantalones rojos pero me puse los naranjas y la mitad del blog que le traigo es la que relata todo lo que vivimosescribimos juntos en el viaje anterior, desde el 62 hasta el 114, el 115 no lo llegué a imprimir… ¿Usted dice que el colifa me va a odiar cuando lo lea? Porque yo, haciendo caso a sus consejos, escribí lo que me salió de la tripa, nunca pensando en caerle bien…


Hace ya dos años que este hombre no me ve, que no tiene de mi ni noticias, al menos por mi parte. No tengo idea de si en algún momento le ha llegado algo, si puede estar enojado, si puede importarle siquiera… Tampoco sé cómo anda, ni si ella sigue siendo parte del paisaje; ignoro si va a reconocerme, si lo voy volver a ver… y quizás sea ese el final, mal que me pese, y no el que yo tengo ganas de escribir. (Y sale el tango:) Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve… Y aunque el olvido, que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón. (Capítulo siguiente)

Continuará

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