domingo, 31 de diciembre de 2017

Capítulo 166 "Nada es para siempre"

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Le pasaba el jabón lentamente por su espalda y ella me tenía del pelo, cariñosa, desenfadada, jugaba como a lavármelo y cada tanto me besaba la cara, el cuello. Afuera el viento arreciaba y bajo la ducha su cuerpo cada vez más contra el mío, me arrinconaba poco a poco contra los azulejos blancos y mojados. Lo hacía sin darse cuenta de lo que me hacía, sin dejar de mirarme... con lo que me atraen los intensos, con el miedo que me dan... Y hasta ahí yo más o menos la manejaba. Me invitó a sacarle la ropa interior y obedecí, porque estaba drogada, porque su locura me invitaba y porque al principio pensás que es un juego, que cuando queres te salis. Tu espalda mola, me dijo besándomela toda, en cámara lenta, y me enjabonó ella a mi… Sentí escalofríos de gozo y eso le encantó. Olé, le escuché decir. La luz que parpadeaba se cortó del todo pero no le importó. Volvió a subir y me comió toda la boca de un solo beso.

Y ahora no quiero ni verla, no quiero saber con quién está, no quiero saber más de ella ni acordarme de los que pasó entre nosotras la noche de la borrasca en la mierda ducha de la mierda colina de Sevilla mientras Él dormía o miraba tele en el puto piso de arriba. La música suena alto, la gente salta como loca. Estamos en una disco de Punta Umbría que se llama LIVE, ella insistió con que venga, me vino a buscar a la pieza y me miraba raro por mi cara seria. Y yo vine para disimular, para tratar de distraerme, de quitarle importancia a esta locura pasionaria, para demostrarme que puedo manejarlo. ¡Cómo no voy a poder si soy la autora de todo esto! Y vine porque se me acabó el paquete de datos y ando buscando wifi aquí y allá para poder subir las entradas al blog. Es una fiesta privada, la organizó un fulano que tiene una revista de moda y se codea con una tal Carmen Lomana que ahora está bailando con ella y con dos modistos bastante simpáticos, están bailando desde que amaneció, primero en la casa, ahora acá. Esta gente está completamente loca.

Me comió toda la boca de un solo beso, no veíamos nada. Discutimos sobre ombligos a oscuras, sin querer le desarmé el rodete del pelo, tanteándole el cuerpo de la manera más erótica del mundo la ayudé a enjuagarse el jabón, a vendarse el tajo del pie, cerré la ducha mientras la besaba por todas partes, volvió la luz, nos seguimos besando, quise vestirla pero no me dejó. Me llevó de la mano hasta su pieza y ahí la luz la apagué yo. 



Y ahora suena una canción argentina al palo en la disco, una canción románticona, me llama la atención porque es de una cantante no muy conocida, como si me estuvieran mandando un mensaje del más allá, nada es para siempre, es una versión aflamencá, la canta un grupo de andaluces y ella se la sabe toda, y se mueve genial, y yo no me aguanto, dejo mi trago, salgo de mi reservado, camino hacia ella y me le paro adelante. Las luces violáceas me dan en la cara y la gitana me mira por debajo de su bombín azul, me baila un poco sabiendo que me tiene. Vuelven a brotarme las lágrimas y entre tanto mogollón de gente, así dijo ella cuando entramos, nadie se da cuenta de que me abraza, me abraza y no pregunta porque sabe que estas lágrimas pasionarias no saben de explicaciones… (Sigue)

Continuará...

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