viernes, 12 de enero de 2018

Capítulo 176 "El poeta"

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Caminábamos por el centro de Sevilla hacia el Teatro Quintero, habíamos estado hablando los tres de hacer mi obra ahí y ella me lo quería mostrar. Yo le contaba que cuando Campanella se dio cuenta de que lo había vuelto personaje de este blog me dejó de responder los mails, dos años después a ella le iba a decir lo mismo frente a la puerta de la colina ¿Cómo omitirte? ¿Cómo dejar pasar un punto de giro tan interesante? Por gracia de Campa es que cambio la fecha de mi primer viaje y por gracia del cambio logro ver a Gala y a Quintero juntos… Cambié abruptamente de tema, sí, me fui de la autovía y no pienso volver por ahora. Estoy encerrada enfermamente en mi nueva pensión en Sevilla, bien lejos del barrio Santa Cruz, son las doce del mediodía, tengo el termo de mate a mi lado pero estoy dando cuenta de una Cruzcampo y un sánguche que compré en El corte inglés.

Me fui de la colina infernal ya les contaré cómo y porqué. No enciendo mi móvil desde hace dos días, a mi mamá tuve que llamarla desde locutorio, así estamos...  Estoy a dos de mi Guadalquivir, tengo un McDonald a una cuadra, wifi a borbotones y creo que pude dejar de pensar en ella. Perdón el abrupto giro pero que no daba má, la gitana es… la gitana... y eso, ya volveremos a ella cuando se me reponga el alma. Solo nombrarla y me agarra el estruje en la garganta.

Ahora no hago más que discutir por facebook con un nuevo persona/je creo que definitorio en esta historieta. Igual que Campanella, igual que Ella, el hombre se resiste a ser punto de giro pero al mismo tiempo, sabiendo lo que yo hago, se me pone delante de la manera más tentadora. No paraba de proponerme finales para este blog, finales desopilantes, me contó cosas sobre ella y él, cosas de lo más suculentas. ¡Y ahora pretende quedar fuera del asunto! El poeta. No me deja poner su nombre verdadero. Lo conocí una semana antes de la love story con ella, en una librería, pero no pude escribir sobre eso porque el torbellino gitano me arrastró mar adentro (y casi me ahoga) y cuant (Sigue)

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