miércoles, 24 de enero de 2018

Capítulo 188 "El chivo"

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¿No era que estabas enamorada del tío?, preguntó mi amigo indignado. Shhhhhh…. Silencio que se puso al aparato el señor de los silencios: ¿Hola, Jesús? (…) Habla María José Murillo (…) MARÍA JOSÉ MURILLO, he venido desde Valencia, ¿cómo estas tú? (………...) Vale, mira, que estoy por aquí en Sevilla unos días y pues... me preguntaba si podíamos vernos, estoy escribiendo algo sobre ti… Yo puse mis ojos grandes ante la destreza improvisatoria de mi amiga. Mi amigo escuchaba sin dar crédito y sin emitir sonido, como sabe observarse el deshielo del Perito Moreno todos los eneros. Podía ver en él las ganas de liberarse, de salirse del cascarón acartonado, de animarse a jugar un poco con nosotras. Mi amiga quedó en verse con el loco al rato en el bar de la esquina, viejo y peludo.

Se hizo un silencio largo. Mi amigo empezó a negar con la cabeza de menor a mayor, reprobaba a mi amiga con la mirada y mi amiga volvía a acojonarse. Estáis locas, de verdad. ¿Y tú no era que estabas enamorada del tío?, me preguntó despechado. ¿Y ahora me dices que lo usas como excusa para escribir? ¡Nos has mentido! No sólo estáis jugando con Quintero, estáis jugando con vuestros lectores, joder. Bajó la visera de su gorrita y volvió a su plato. ¿Estaba desilusionado? ¿Se había enganchado con mi loca historieta de amor? Y María José desconcertada. Pero es que no estamos haciendo nada malo, dijo agonizante, bebiendo un poco de su cerveza. ¿Que no? ¡¿QUE NO?! ¡¿Entonces por qué le habéis mentido?! ¡Tú no escribes nada sobre él! ¿Y por qué no le ha hablado ella si es ella la que quiere verlo? Se hizo una pausa catastrófica, María José me retiró la mirada. Tienes razón, respondió arrepentida. ¡Pues claro que la tengo! Fíloc, dijo mi amiga y era de esperar, no podemos seguir con esto, que yo no soy así... 


De pronto todos contra mí, ahora Marina además de loca era mala... Esta no es la vida que me habían prometido en el taller literario, y claramente transitábamos el último punto de giro, en el que la protagonista se encuentra bien bien lejos de su objetivo. Suspiré. Y así, del poco dormir y del mucho vivirescribir se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio... ¿Y si estamos locas? Los dos me miraron con sus ensaladas en la boca. ¿Y si sí estamos locas qué? ¿Estoy matando a alguien? ¿Estoy lucrando con algo que daña? ¿O dañan más los perejiles que producen cine basura para entretener desgraciados consumistas de oxígeno al ñudo? ¡Los guiones en los que se gastan millones! ¡Malísimos! Y el de María José es genial pero no se lo produce nadie. ¡Soy parte de un engranaje psicótico, SÍ! ¡Soy el chivo expiatorio! ¡Y eso me exime de toda culpa! ¡DE TODA CULPA! De pronto miré para los costados, estaba gritando y la gente nos veía de nuevo. En la tele daban un partido del Betis. Me acomodé en la silla, perdón, les pedí y le puse sal a mi ensalada. (SIGUE)
Continuará...

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