jueves, 25 de enero de 2018

Capitulo 189 "Más ruido"

¡Mi amiga no me devuelve el ipad! Hoy discutimos jodido, le dijo a Toledo que estoy loca, sé porque le espié el celular, le dijo que enloquecí , que hagmaos mi obra Altamirano con él por favor por favor que me llame y me convenza que así me dejo de joder con la Gitana y con Quintero y con el blog que dice que me hace mal ¡TERMINARÁS EN EL TALEGO, FÍLOC! Así me dijo hoy porque ella me acentúa la i del apellido, y yo sé que la verdad es que está celosa ¡CELOSA DE QUE ENCONTRÉ MUSA Y ESCRIBO DESDE HACE TRES MESES IN PARAR TODA INSPIRADA! Igual nada de esto le digo a ella y para cuando lo publique y lo lea ya será demasiado tarde. Ahora ella duerme la siesta, lo sé, y yo escribo desde celular, móvil le dicen los gallegos, y no quiero ni acordarme de cuando caminábamos por Sierpes con la Gitana, todavía no éramos conocidas con derecho a etc, era recién la segunda vez que la veía, dos años atrás, y yo le dije celular no sé qué cosa y ella respondió ¿Qué é celulá? (La amo badly, necesito estar con ella ahora, luego volvemos al encuentro con el Loco):
Era el 5 de enero. Yo dormía en la enorme cama de Punta Umbría que me había tocado en suerte, con vistas a la playa. Todavia quedaban unos cuantos periodistas cantarines y borrachos en la colina de El Portil, esperaban el regalo de reyes... La extrañaba una eternidad. Después de rescatarme el 31 de mi fuga despechada se había ido a Jeréz a pasar la Nochevieja con su mare y no había vuelto. Me había preguntado una vez por whatsapp cómo estaba y después nunca más nada. Con él sí hablaba seguido, más que nada por cosas de trabajo, y entonces yo me alejaba para no escuchar lo que se decían, porque me ponía mal y a ver si todavía me tentaba y lo escribía acá. Tanto no. NO. ¿O sí?

La noche de la borrasca en Sevilla
Me desperté en medio de la noche porque estaba tiritando, en Andalucía de día está muy bien pero se va el sol y te congelás de golpe (esto iba a tener sus consecuencias futuras). Encendí la luz para hacerme de alguna frazada o algo parecido y ella estaba ahí, a mi lado, dormida hecha una bolita. Toda destapada y con sus pelos liados. Todavía tenía la ropa que había usado durante el día, un vestidito negro, le quedaba precioso; sus pantimedias color piel. Había vuelto. Apagué la luz. Quedamos iluminadas por la luna que se metía a través de la ventana. Se ve que así como vino se había dejado caer y se durmió. Me daba la espalda. La toqué apenas, tenía el cuerpo helado. Nunca la escuché entrar. Me quedé mirándola un largo rato en el silencio de la noche, ni grillos, nada, el silencio de playa es inmenso, inmenso y abrumador como lo que me pasa con ella. Otro largo rato le acaricié el pelo despacito para que no se despierte, su cuello es bellísimo. Mucho rato. Me levanté en busca de algo para taparla, para taparnos pero no encontré nada. Sentía culpa, sí, pero lo hecho hecho estaba. (Sigue)

Continuará….

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