domingo, 18 de marzo de 2018

Capítulo 224 "La ingenua de la colina"

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El de la derecha es Ernesto el que maguanta
odos sus datos y yo la anotaba como correspondía y ahí fue que en lugar de pasarme los datos me empezó a pedir plata de más, y de más, y de más, parece que se engolosinó la chica, me decía, todo esto por whatsapp, me decía que lo que me pedía correspondía y que yo me asesorara con profesionales, cosas que Sanguino es, me dijo el Loco cuando le pregunté, pero ella me decía que no y que el contador de mi pare tampoco y que yo había sacado mal la cuenta y que si no me gustaba lo que ella me pedía le tenía que pagar las decenas de miles que decía su abogada porque ya la había cansado y la ponía nerviosa… Yo siempre la traté bien, y ella me trató mal, ella, que pone cartelitos de hacer el bien en el whatsapp…

El camarin del teatro
Y entonces até cabos: la chica en un momento empezó a ir menos horas de las que le correspondían, mi mare me contaba y yo no le decía nada; un día decidió que el freezer de mi mare era suyo y lo llenó con comida “de ella”, que luego iba a descubrir compraba con plata de los gastos de mi mare, yo no le decía nada… ¡Se está queriendo hacer echar!, me dijo una amiga entonces pero la mandé al carajo porque lo que menos quería era desconfiar de la chica y mire usted… Ahora ella puede demandarme por haber estado trabajando sin ser anotada pero yo no puedo demandarla por aceptar trabajar sin ser anotada, porque ella es la pobre muchacha y yo la empleadora blanca, heterosexual, académica, clase media, burguesa, privilegiada y todo lo malísimo del planeta que se le ocurra a usted... Y ese justamente es su negocio, trabajar un tiempito con la tarada que la necesita, que no sabe, la ingenua de la colina, luego la extorsiono y le saco hasta lo que no tiene… Cada día me caen un poquito menos mejor las víctimas, señora, dispense usted.


Y ahora el Loco ME JODE Y ME JODE con que le lleve no sé qué cuerno que necesita a la oficina del piso segundo, me tiene inflada. El hall está lleno de gente flamenca que baila y canta toda contenta, llueve intermitentemente, hay una humedad espantosa, tengo el pelo un horror, la Gitana se enojó por algo que pasó ayer mientras almorzábamos y a la vez el abogao argento me sigue escribiendo SIN PARAR que la abogada de la chica, una cuerva hermosa, quiere ahora tres decenas de miles más... ¡¿Qué?!, pienso, ¿treinta mil pesos más? (Pausa) Me rio de los nervios, me dan ganas de matar, pienso en mariposas, en arcoiris, en el Guadalquivir tan hermoso que es, mi río místico... me calmo. ¡Y mi amiga Murillo con el puto péndulo diciéndome que la chica que cuida a mi mare no me iba a hacer ná de ná! Quédate tranquila, Fíloc, me dijo el otro día, el péndulo no miente… Murillo sigue en Sevilla aguantando a amigo de Tenerife que no pudo volverse a su hogar dulce hogar porque le dio el brote de gota así que si era malhumorado ahora es guatepeor y a ella el marido no la recibe en la casa porque za enfadao así que acá estamos, no como queremos pero sí un poquito peor. Suspiro largo. Me voy a bailar, que la vida es corta. (Sigue)

Continuará...

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