miércoles, 11 de abril de 2018

Capítulo 238 "Blow up"

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Andamos con líos...
La llamó por su nombre a la Gitana, me corrió la tanga al carajo, no dejaba de acariciarme acertadamente y me miraba, expectante, con sus ojos negros, deliriosos, miraba a ver qué hacía yo, a ver si lograba hacerme estallar, cosa que me vendría bien de una vez por todas, blow up. Los pasos por el pasillo se dejaron de oír, o dejé de escucharlos yo porque esta chica era tremenda, ¡tremenda! El cuerpo se me movía a mi pesar y a ella le encantaba, le encantaba sacarme de quicio, no paraba, seguía sentada arriba mío con sus piernas abiertas de par en par. De la boca le manaba olor a habano, ¡fumaba habanos! Me acariciaba frenética y me preguntaba si la Gitana me hacía así, volvió a llamarla por su nombre, me lo preguntó varias veces, ¡una loca!, y yo estaba abajo, no podía salirme, no podía huir (por suerte).

La Gitana me pidió que me vaya.
Desde la playa venía una música dancing, David Bowie creo que era, podía sentir el olor a quemado de las fogatas. Se escuchaban gritos, risas, el periodismo de España había resucitado de la muerte. Él seguía ahí parado con su camisa blanca desabrochada, los pantalones negros que le arrastraban por el piso. No se inmutó por lo de la Gitana, con tanto kilómetro recorrido a ver si se iba a molestar por eso, no movió un solo músculo de la cara o quizá sí, media ceja, porque no se lo esperaba de mi, tan tímida y retraída que parezco. Nos miraba serio, no sabía cómo meterse. La morocha no le daba bola, estaba entusiasmada conmigo y con ella, lo miraba cada tanto pero sin verlo, como si estuviera en trance. Lo vi un segundo y se me aflojaron de nuevo las bragas rojas que todavía llevaba puestas. Se veía realmente mal. Este tipo no va a poder con las dos, pensé, Él se cree que sí pero no... Quizá se manda por orgullo o porque piensa que voy a escribirlo pero--


Sin dejar de mirar al loco empecé a bajar con mi mano por la espalda de ella y ya sé que me estoy empezando a enviciar, que esto ya es peor que las cincuenta sombras de grey pero hacia allí me han llevado estos libertinos persona/jes… Él no se veía nada bien y yo, irreconocible, bajé igual por su espalda de geisha, a riesgo de que se nos muera de un infarto el protagonista, sentí como tembló toda la Sensual de Ibiza, era hermosa, pasé despacio por sus caderas morenas y llegué hasta el jardín florido, entré por la puerta de atrás, crucé la línea inenarrable, sí, y a ella le encantó, le encantó mucho, osada de Ibiza. Me clavó lo ojo, casi yéndose. ¿Por qué te ha tardao tanto?, pudo decir en un susurro, huapa… que ere mu huapa... Entonces le extendió la mano a Él, invitándolo a la fiesta. (Sigue)

Continuará...

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