jueves, 12 de abril de 2018

Capítulo 239 "Especialistas de la nada"

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Pizzeria de Huelva: los libertinos
Y alguna vez alguien me dijo que cuando se probaba de lo otro después no había vuelta atrás, lo convencional empieza a saber aburrido, ya no despierta nada, como cuando volvés de México, todo picante, volvés a la Argentina, a sus purés de papa, a los huevos poché… y todo te sabe a nada... Me pasé de la raya, no sé por qué, pero me pasé, pasa que uno es animal de costumbre, tantos días festivos rodeada de libertinaje allá en la colina de El Portil que empezó a parecerme habitual todo aquello. Ellos están acostumbrados, escriben en los diarios taquilleros, salen en las primeras planas, reciben críticas, se meten en polémicas, en querellas, en injurias, digamos que barrenan las olas altas, no se amedrentan, no pierden el tiempo con vueltitas, que la vida es corta, me había dicho Dragó cuando compartimos el éxtasis, la noche de la que todavía no pude hablar.

Las osadas también se enamoran
Me di cuenta de que me pasé por cómo se puso la Gitana pero en realidad no sé bien qué bicho le picó porque no me habla, no me dice qué carajo le pasa, ni medio mugido, en eso nos parecemos bastante, estuvo complicada la cosa con su bello niño, ataque de ansiedad y jornada de hospital y el padre que no daba señales de vida pero yo le hice compañía y la ayudé con el trabajo… En un momento, en la sala de espera, quise darle un abrazo a ver si aflojaba pero no... se alejó con la excusa de hablar por teléfono y ni me miró así que no sé... Hasta hace una semana estaba que me comía cruda, preciosa, de buen humor… No llegamos nunca a hacer nada frente a Él, eso no, porque Ella no sabe que Él sí sabe, así que nuestros encuentros furtivos se daban en la terraza o en la oficina de Él, yo escribo ahí, porque hay más luz, le digo a Ella, y más silencio también. Pero en realidad es porque me coloca de una manera espeluznante estar rodeada de sus objetos. En un cajoncito tiene este blog, hasta el capítulo 114, supongo que ni lo leyó pero nunca se sabe.


Una vez pasó en el famoso archivo, en la planta baja, porque yo me lo agarré de habitación de Shiatsu, si total no se usa casi, tiré unos almohadones en el piso y atendía a los poquísimos pacientes ahí, les daba como una adrenalina y se iban pasando el dato, Shiatsu en el archivo del legendario loco de la colina. Y pasó que Ella miraba una entrevista que le hizo una periodista argentina a Jesús, hace mil años, Él le pidió que buscara archivos de mi porteña ciudad, vaya a saber qué maquina esa sesera saltinbanqui. Y yo entré para preparar el lugar porque venía una paciente a las cuatro, nos quedamos las dos mirando al loco, al loco joven, al loco del año 91, el tipo que nos tiene a las dos hipnotizadas, a Ella peor que a mi, ojo, yo soy capaz de verle los defectos que no son pocos pero Ella… Ella está completamente estupidizada con Él y (Sigue)


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