domingo, 10 de mayo de 2015

Capítulo 47 "No me pidan rococó"

Capítulo anterior 

Jota Jota Campanella
¿Y cómo explicarle a usted que de seguir un impulso alocado en el capítulo uno de este blog llegué yo a que me llame el mayúsculo con mayúsculas del cine? ¿Cómo transmitirle que buscando a dos lúcidos andaluces terminé dando con un porteño y brillante cineasta llamado Jota Jota? ¿Cómo contarle sin sonar a frase hecha que si se va por ello la vida puede ser incluso interesante? No se puede porque la experiencia es intransferible, al igual que las ganas de aprender.

LA CUESTIÓN es que al flamante Jota Jota se le dio por aparecer de manera contundente recién ahora, en el epílogo de estos relatos así que estoy, vieja cachuda... estoy que no me da el seso (¡como siempre!). OCURRE QUE ESTA SAGA SE COMPLICA pues la multitud ya sabe que en el capítulo 30 saqué mi pasaje para el 2 de junio (pasaje que no admite cambio ni devolución, para agregar pimentón a este relato) ¡En busca de Jesús Quintero y de futuro incierto se iba esta porteña de cuerpito gentil para Sevilla! Ya preparando la valija estaba cuando al maestro se le da por ofrecerme LO QUE SIEMPRE QUISE: escribir con él. Y AHORA NO SÉ SI REIR O LLORAR porque ya habiendo pasado la primera prueba en espera estoy aún de saber si finalmente quedo o no en el equipo (se les vino el estreno encima y no han resuelto todavía el equipo escribiente definitivo).

¿Ha visto? Tanto agitar el avispero, tanto reclamar al universo aventuras y la mar en coche ¡AHORA LA QUIERO VER, VIEJA CULO FRUNCIDO! ¿Si queda en el equipo de escribientes se queda y pierde el pasaje? ¿Y si se queda y después sucede que no queda? ¿Y si se va a Sevilla y luego resulta que quedaba y por irse pierde la silla? Así es la cosa, la vida a veces nos pone entre la espada y la pared pero confieso que esta vez la que le puso la espada de Damocles a la tipa fui yo; la que no descansa hace un año reclamando al destino lo que se me tiene reservado soy yo así que en este momento lo que menos hago es quejarme.

Además, entre nosotras ¡QUIÉN QUISIERA! ¡QUIÉN PUDIESE! ¡Quién hubiera o hubiese imaginado que este blog reality iba a ir incorporando persona/jes de semejante talla! ¡Cuantas cadenas de televisión habrán soñado con tener juntos al maestro Antonio Gala, al mayúsculo y en negrita Juan José Campanella, al rebelde Coto Matamoros, al muso (responsable de todo este lío) loco Jesús Quintero, al prestigioso Rolando Hanglin, a la novia de Sabina, al idealista mundialista Santiago Pont Lezica, al Primo Abruzo y claro está, a mí (en minúsculas porque juego con la falsa modestia).

Diga lo que diga, pase lo que pase, he logrado, vieja pantufletas, juntar a estos interesantes seres sin sponsor alguno, sin contrato rimbombante, sin representante mediante, y en un mismo relato: LA SAGA del milenio, las GENIAS CRÓNICAS QUINTERO, made in Saavedra, el barrio de Goyeneche. (Capítulo siguiente pinche acá)

Continuará...


2 comentarios:

  1. A penas re puesto de mi convalecencia, mi niña, percatome que ha más de mayusculearme me mentó en su crónica... Junto a otros igñatos; aunque éste gallo rengo ya grandecito supo pisar chictuchic al son de un pinchadiscos apellidado Pont lezica... Mas preocúpame su flaqueza, mi niña, para con el espinel del dulce de campañola... Mis respetos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No iba a ser fácil la cosa, pero conociéndome no voy a dejar la torta sin su frutilla y menos que menos sin su Sevilla.

      Eliminar