viernes, 27 de noviembre de 2015

Capítulo 63 "Un gato loco o un perro andalú"


Toqué el timbre, claro, aunque lo que quería hacer en ese momento era salir corriendo porque qué cuernos iba yo a decirle a este señor… Y toqué porque ya me metí en bretes, porque no me queda otra, porque me traje hasta acá y tengo que hacer avanzar esta historia, este cuento de loco amor que me inventé porque el amor de estos tiempos me resulta tan desamorado… Toqué para que pase algo emocionante, algo revelador, algo que me confirme que la vida no es solamente lo que es. Toqué para no quedar como una boluda, como una perra que ladra pero no muerde conmigo y con el viejito. A usted podría contarle lo que se me dé la gana, le digo la verdad, como hacen los medios de comunicación, pero no es la idea porque en decir lo que no me animo a decir (aunque sea a un gato loco o a un perro andalú), en hacer lo que no me atrevo a hacer, creo que por ahí anda la libertad.



Toqué el timbre, sí, pero no atendió nadie. Le dije al señor del restaurante que si lo veía le avisara que lo andaba buscando Marina, como si el loco me conociera. Luego con la emoción paralizada y la sesera hecha un embrollo tomé por la calle Placentines, rodeando la Giralda camino a la seguridad de mi hostal. Me sorprendí mirando para todos lados a ver si lo veía, pero no. Y es curioso porque a un paso de lograr lo que quiero estoy más angustiada que el papa Francisco cuando tuvo que dejar su querido barrio de Flores para irse al Vaticano. ¿Escapando, perdida o en la búsqueda? ¿Mucho de todo, poco de algo o nada de nada?

No lo sé, y me parece que en lugar de ir al hostal me voy a alquilar una bicicleta en lo del turco de la plaza Santa Cruz a ver si pedaleando Sevilla se aclara la cabeza. Aclara que oscurece... Pero podríamos cerrar para no quedar atragantados con que estaría estando yo cuasi calificada para afirmar, como dijo Borges, que cualquier empresa puede ser importante depende del fervor que le pongamos. Ahora, qué es importante yo no sé ¿Será sentir la fobia corriendo por las venas? ¿Será animarse a cruzar el Atlántico y tocarle el timbre al muso inspirador? (Sigue en el 64, pica acá y va)

Continuará...

5 comentarios:

  1. La verdad que no debe existir mayor maldad que la de ponerse un pantalón hecho con piel de perro, por más que sea oriental. Cruella De Vil es una Carmelita Descalza al lado tuyo. Y sí, obvio que te dio bola, con un pantalón así cualquiera queda intimidado. Mucha merde! PuPa

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    1. Vos decís que lo hice de mala e inconscientemente? Nahhh

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  2. Calculo que es oportuno aclarar lo del "por más que sea oriental". Es que según me dijeron los coreanos del Norte, suelen comerse a los pichichos, por eso Royal Canin y Dogui nunca anduvieron bien por allá. Parecerá cruel, en comparación, con Kim Jong-Un (o dos), supo alimentar a los cerdos con uno de sus familiares - Obviamente falta mucho para que llegue un El Bulli por allá..

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  3. Dijo algo de si tenía pensado volver a la televisión o la radio?
    Un saludo!

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    1. Dijo de todo, tiene proyectos hasta por los codos pero también dijo que el andaluz es de contarle a un amigo muy entusiasmado un proyecto con lujo de detalles y luego terminar diciendo: "Ya está hecho", les da fiaca y no lo hacen nada. Así que futuro incierto. Saludo!

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