viernes, 29 de abril de 2016

Capítulo 74 “El menos común de los sentidos”

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Abro la puerta del baño ¡Marina que ni se te ocurra! No salgo, vuelvo a cerrarla de golpe pero sin hacer ruido  ¿Y ahora qué pasa? ¿Cómo qué pasa? ¿CÓMO QUÉ PASA? ¡PENSALO! Por favor pensalo si no más adelante te vas a arrepentir y entonces a llorar a la iglesia porque en la casa del loco se está una vez en la vida o te crees que esto va a volverte a pasa-- ¡YA LO PENSÉ! ¡Bueno, pensá de nuevo que todavía no cobran impuesto por eso, lo dice Jesús y te viniste hasta Sevilla no sólo para escuchar sus verdades sino para PONERLAS EN PRÁCTICA! Imaginate lo bizarro de desayunar con este cuerdo, Marina, conocer sus hábitos, su rutina ¿A qué hora se acuesta el loco? ¿Se despierta en la noche? ¿Visita a sus huéspedes del piso de abajo en la madrugá? ¿Qué piensa por la mañana? ¿Cuantas reflexiones podrías escucharle si le aceptás la invitación? DOS SEMANAS MÁS CON JESÚS EN SU COLINA, IR DE ACÁ PARA ALLÁ CON ÉL EN SU CAMIONETA, PELOS AL VIENTO POR LAS RUTAS ANDALUZAS, MARINA, MARINA, MARINAAAAAPORELAMORDEDIÓÓÓÓ….

Por suerte los alaridos de mi sentido común no se escuchan porque ya estaría toda Sevilla en el baño de Jesús… ¡Pero a su mujer no le gusta nada la idea, ya viste la cara que puso y a mi me pasaría lo mismo! ¡VA A MATARME EN MEDIO DE LA NOCHE O ALGO! (En mayúsculas porque mi sentido común es igual que yo, escucha lo que le conviene) Además si por vos fuera hubiéramos desistido en el capítulo cuatro, querido, hubiéramos muerto en el intento, así que mutis por el foro (lo dejé mudo).

Abro decidida la puerta del baño y acá no espere que le describa el loco inodoro porque eso sí que sería el colmo del chisme de portera; además para eso mejor le cuento lo que me comentó de Antonio Gala, las que pasó el pobre loco en la previa a la última entrevista que le hizo; o las confesiones de Menem, pero si yo hiciera o hiciese eso, si les contara semejantes secretos entonces me volvería viral y ¿qué desafío me quedaría por delante? Sería como ser feliz, luego ya no queda más opción que dejar de serlo en cambio así desgraciada y paria siempre nos queda la esperanza.

Camino por el hall, libros, fotos, zapatos, cintas de video (amo la colina), doblo, me topo con la enorme cama: no, no era por acá. Retrocedo y finalmente no sé cómo llego hasta comedor. Ahí están los dos de pie, me da la impresión de que interrumpo, dejan de hablar súbitamente, ella me mira, Jesús no. Y sí, claramente llegó la hora de irse, la sensación de intrusa me está pidiendo a gritos el retiro y lo bueno y breve dos veces bueno dijo el cartel de facebook aunque de breve esto ya estaría teniendo poco… ¿Seguro que puedo quedarme abajo? ¿No es molestia? (Sigue en el 75, pica acá y va)

Continuará...


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