jueves, 19 de enero de 2017

Capítulo 87 "Solos en la madrugá"

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Salvo al que sí
¿Tu tren? El que se está yendo, me dice la señora de Renfe como si nada. Como si fuera un tren más, como si no estuviera yo a punto de desintegrarme por la desazón (y por el madrugón)... ¿Es que es una estúpida esta tipa? No, vieja, sucede que el melodrama de uno es el melodrama de uno y nadie más puede comprenderlo salvo en simulacros. ¡Ay, Juanita, siento mucho su pérdida!, dice usted y luego se va a mirar los goles del Atleti (arréglese Juanita como pueda...) ¡Ay, Fulano, lamento que se haya quedado sin trabajo!, y luego se va usted a espiar el twitter (arréglese Fulano como pueda...). Así que aunque los idiotas filántropos optimistas insistan con que uno no está solo en este mundo, uno lo está. ¿O alguien se ofrece a llevarme hasta Almodovar en su auto? (Silencio de la colina…)

Dedicado al señor de Renfe...
Me angustio. Miro alrededor buscando una solución a este embrollo. ¡En una hora comienza el evento de Antonio Gala, Quintero, la parrala en coche y yo acá varada en Sevilla como ballena marplatense! Me acerco desesperada a la boletería, pregunto si hay algo que me acerque a Almodovar del Río. El señor me mira raro ¿Y eso en dónde es? ¿Aquí en España? (Que lo parió…). Compro un boleto a Córdoba. Busco el andén y entro a la formación. Me siento intentando parecer impasible no sé pa qué porque estoy que me comería un Willy Toledo!! Sigue lloviendo a cántaros. Miro por la ventana. El GPS dice que este tren me deja a MÁS DE VEINTE KILÓMETROS DE ALMODOVAR DEL RIO…

¿Y por qué me está pasando esto? Yo que soy siempre tan puntual ¿Es que no tengo que volver a ver a este loco? ¿Ya estuvo bien con el encuentro en su casa? Me vuelvo al hostal, ¿no? Corto por lo sano antes de terminar a los platós por el aire. Porque usted vio como es el asunto, tanto con los politicudos de turno como con el fulano: primero el idilio, luego el acostumbramiento y al final el despelote. ¡Que por qué pusiste la ropa ahí si te dije que me la tropiezo y la colina no es toda tuya, che! ¿Es que pensas que porque sos loco y simpático voy a andar yo levantándote los zapatos? ¡Y soltá el mando de la tele que ahora empieza Breaking Bad! ¿Breaking Bad? Pero yo quería ver el debate de Iglesia ademá hoy he levantao TUS SANDALIAS ESAS RASPOSAS QUE NO TE QUITA NUNCA ¡¿Rasposas?! ¿Rasposas mis sandalias?


Ni me muevo del asiento. Porque son la frustración y la tenacidad aliadas las que llevan al escritor a encontrar su propia voz, y supongo que los mismos condimentos nos llevan a encontrar el para qué carajo vinimos a este mundo (como peludo de regalo). Hasta el final, me digo. El tren arranca. (Sigue en el 88, pinche acà y va)

Continuará...

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