martes, 20 de febrero de 2018

Capítulo 207 "Prohibido o imposible"

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¡Ella es mi karma!, ¿se da cuenta de que no miento? ¡Ella está loca! Y la prueba irrefutable es que aquella mañana de la borrasca, los tres sentados a la mesa del desayuno, a pocos minutos de haberme deseado la muerte porque a la noche le había hecho perder la razón, me invitó luego a que no me vaya, me sirvió café... La tormenta Ana seguía dando la nota, quería ser la protagonista pero no iba a permitir que esto se convirtiera en un blog catástrofe, no señora, aunque las novedades en la tele hablaban de serios daños en muchas provincias de la península.

Yo ya había pedido disculpas por meterla a Ella en el blog, me había excusado con que la Gitana era el conflicto (el más hermoso del mundo) y no podía omitirla, además el artista es el artista y el fin justifica los medios ¿O no? Entonces Él, después de escucharme atento, con su gesto adusto pura pose que disimulaba el desconcierto, había descorrido la silla invitándome a sentar. Ella lo miró un rato esperando la palabra santa pero taaan largo fue el silencio del Loco que se pudrió, agarró sus lentes de leer, Ella también anda por los cuarenta, y se levantó, como si nada hubiera pasado, su enojo se había disipado, me batió el pirincho que tenía de peinado, como dándome ánimo, y salió de la cocina, risueña, con su café en la mano. Todavía le dolía el tajito del pie, al apoyarlo hizo un gesto de dolor, Él preguntó qué le había pasado pero nadie dijo ni pío. ¡Y nos dejó solos! ¡Solos! ¿Me comprende? Hacía cinco minutos estaba angumiada y a los gritos, queriendo saber qué había pasado entre Él y yo, si iba a hacer o no la película del blog con Toledo y Campanella, y ahora… ahora me pedía que no me vaya y me dejaba sola con su señor marido.

La escuché alejarse por la escalera. Él me pidió que le haga otro jugo y le trajera un bolso del cuarto de abajo, volvió a sus diarios, a subrayar cosas, me quedé esperando al pedo que diga algo más sobre el asunto del abogao. Y supongo que ya se dio cuenta con la cantidad exorbitante de pistas que le di que venimos del 155, vieja lenteja, nefasta, meditabunda. Intento rellenar los agujeros del relato que me fueron quedando entre ajetreo y ajetreo, entre besos y mareos, entre sidra y bacalao… Y no pude resistirme, acabo de darle la sesión de Shiatsu a la sensual Rocío que no paró de hablar NUNCA, Él duerme hace horas en su cama queen size, me excusé con ella y salí rajando para la estación de Renfe. Son las 4:30 de la mañana, me voy a Jeréz, sin haber hablado con la chica que cuida a mi mare que no llamó nunca, sin dar muchas explicaciones a nadie, sin haber resuelto un carajo; y mucho menos también. (Sigue)

Continuará...

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