jueves, 15 de marzo de 2018

Capitulo 221 "80000"

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Sola frente a la puerta. Toqué de nuevo y nada, toqué un poco más fuerte. Faltaba alrededor de media hora para las doce. Se supone que Rocío y Él estaban tras la puerta de juerga, juerga silenciosa, al parecer, y esperando por mi. Yo me había tragado los mocos, me había sacado las lágrimas de la cara porque estos ojos no lloran más por ti. Allá, cerca de las mesas, los comensales invitados, que eran como mil quinientos, quemaban algo, podía ver las llamas a lo lejos, imagino que un muñeco o algo así, para despedir el año; las chispas volaban por todas partes, como cuando ando distraída y al darme vuelta veo que Ella me está mirando. ¿Y puede creer usted?, me la paso pensando en la expresión que pone cuando me mira y cuando me mira no puedo evitar el parpadeo, no le soporto la mirada. Me cuesta... todo me cuesta horrores.

Me toqué la frente, estaba hirviendo; se me había tapado la nariz, tenía como un resfrío de sol, o algo así, como para hacer a la cosa más emocionante. Esperé unos cuantos minutos, estuve varias veces por irme a mi habitación, despedir el año ahí si total no había nada que festejar, nadie se iba a dar cuenta porque nadie daba cuenta de mi. Ella se había ido, la vida que me esperaba, de seguir así, iba a ser un tormento porque no ser heterosexual es un tormento, estoy aprendiendo... bueno… y se heterosexual también… la vida es un tormento, pero creo que así es peor y yo, exagerada como soy, creo que esto que pasó con la Gitana significa que ya no soy heterosexual, ¿me comprende?

Y no había caso, no me animaba a entrar. Pensé en Ella, en que se había ido. Pensé en lo turra que había sido en la playa conmigo, pensé en que me quiere solamente cuando me necesita, pensé todo lo malo para hacerme del enojo, para encontrar algo que me justificara esto que estaba por hacer, esta cagada que me estaba por mandar. E imagino que es lo que hará nuestro presidente cuando le recorta la jubilación a los viejos, de alguna manera se la justificará porque si no cómo se aguanta la culpa... Abrí, ávida como estaba de venganza y de punto de giro, con el corazón galopante pero no tanto como cuando dejo que Ella juegue a hacerme gozar y sufrir al mismo tiempo. Abrí lentamente y allá, afuera en el balconcito, estaban los dos. (Sigue)

Continuará...

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