jueves, 1 de marzo de 2018

Capítulo 212 "La puta conciencia"

CAPITULO ANTERIOR

Y tampoco podía darme cuenta si era que me importaba Ella, si de verdad lo que me hacía dudar era la conciencia o era cagazo nomás, liso y llano, porque en mi vida había tenido sexo con dos a la vez. ¡¡Y que dos!! ¡Y que escena para mi blog, señora! ¿Pero y el amor que yo juraba sentir por la Gitana? ¿A alguien que se ama se le hace esto? ¿Se le birla el marido loco? ¿Es tener sexo con Él birlarle el marido a Ella? ¿O estoy cayendo en la trampa del sistema y sus normas sujetadoras? Seguía parada frente a la puerta de la pieza de Ellos, mi mano todavía en el picaporte, estaba transpirando y creo que tenía un poco de fiebre. Shine on you seguía sonando y no, no me podía amedrentar. NO. La de acción y dilemas que se dispararían de este asunto eran inimaginables, impagables, imperdibles.

Solté el picaporte, mejor iba a golpear antes porque mire si los encontraba… no sé… en alguna situación rara, yo qué sé… Iba a golpear pero cuando estaba a punto me vino su imagen a la cabeza, y dicen que así funciona la hija de puta de la conciencia: Ella toda desnuda en la playa gay, con el pañuelo negro recogiéndole el pelo enredado que se le había aclarado de nuevo por tanto sol. Ella llevándome de la mano hacia los médanos más alejados con esa seguridad que tiene. Yo todavía con la ropa puesta, llevaba mi pareo blanco de gasa y arriba la biquini. Ella se había sacado todo apenas vimos a la primera persona en bolas. Se desnudó mirándome con una sonrisa divertida. Habíamos tenido que caminar bastante porque se olvidó que los barquitos andaban hasta Octubre así que tuvimos que tomar el otro acceso, el de los caminitos de madera.

La playa se llamaba Nueva Umbría y digamos que no había casi nada, tachos para la basura y algún baño. De pronto Ella se dio vuelta, me pidió con un gesto que oyera. Caminamos un poco más y entonces escuchamos mejor, a unos cuantos metros, dos rubias que no se habían preocupado por pasar desapercibidas tenían sexo, se llama cruising eso en la jerga gay, una de ellas gritaba como loca. Yo intenté no mirar pero miré igual. Y la Gitana pasó como si nada pero apenas encontró unos pastizales algo alejados me echó esa mirada encendida, dejó ansiosa su bolsito sobre la arena, estiró la lona, se acercó a mi, pasó sus brazos por atrás de mi cuello, parecía que me iba a abrazar pero no, me quitó el nudito de la parte de arriba de la malla, luego el pareo y finalmente la tanga, guardó todo cuidadosamente en el bolsito y empezó a pasarme protector… por todo el cuerpo. (Sigue)

Continuará...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario