martes, 17 de abril de 2018

Capítulo 242 "Te amo o algo por el estilo"

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Puso play al loco y me besó, y ahí descubrí que no sabía todo sobre Ella, no se puede saber todo, y que lo más lindo de estos asuntos es ver cómo el otro se va abriendo de a poquito, se va dejando conocer, a su pesar, porque confía, porque el amor nos vuelve a todos medio ilusos, nos baja la defensa, cruzamos el umbral y después... agarrate Catalina... Nos besábamos sobre la caja de cartón llena de cosas, Jesús de fondo, el hombre siempre vuelve a donde le dan afecto, decía refiriéndose a Buenos Aires, y para mi el tipo a veces peca de cursi pero no puedo decir nada a ver si lo lee y me denuncia por criticona. Encima que me viene dando permiso de escribir estas barrabasadas, permiso tácito, claro. Los estantes llenos de cintas en VHS, treinta años de entrevistas del carajo nos rodeaban por acá y por acullá. El cuarto sin ventanas, más bien oscuro. ¿Será por eso que Ella volvió a mi la noche del seis de enero? ¿Porque le doy afecto? ¿Y si es así por qué me pidió ahora que me vaya? Siempre pequé de poco demostrativa, es cierto, quizá es eso, la decepcioné, porque no me animo a decirle lo que me pasa y es que nunca me salió demostrar los tan sobrevaluados Sentimientos porque el que demuestra pierde, y así me han castigado los insensibles que abundan en este mundo sensible.

Alguna vez un idiota me preguntó si lloraba, un veterinario, nunca se enteró de que lloré en su sala de espera mientra revisaba a mi perro. Y la Gitana estaba por hacerme llorar, llorar de gozo, me seguía dando unos besos preciosos, yo no demostraba mucho, es cierto, pero que no pueda dejar de dejarme besar ¿no es suficiente? Ella arranca y ya no tengo manera de salirme, empieza a temblarme la estantería, nunca me pasó con ningún tipo eso, encima con Él de fondo se ponía afectuosa, muy intensa, me acariciaba y me miraba con un amor… como agradecida yo no sé bien de qué… Y claro, la mujer quizás esperaba que le diga te amo o algo por el estilo, ¿no?


La entrevista terminó, quedamos en silencio, sólo se escuchaba el sonido de nuestro besos, las respiraciones, y no sé si le pasó a usted pero no suele ser un sonido muy romanticón el de los besos a secas. Nos empezamos a reír, intentó colar su mano por la cintura de mi pantalón, no sabía el secreto del piolincito en la parte de atrás y yo no le revelé nada porque en cinco minutos tenía una paciente de Shiatsu y claro que puedo ser una irresponsable en todo lo demás pero cuando trabajo, trabajo. Le recordé y me pidió disculpas, ¡disculpas me pidió! De la manera más correcta del mundo, se aguantó todas las ganas que tenía de mi y me respetó, porque yo tenía que trabajar. La amé, cien veces más de lo que la amaba pero nunca se enteró. No sé cómo se demuestra el amor, no lo sé... (Sigue)

Continuará...


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