miércoles, 18 de abril de 2018

Capítulo 243 "La razón de la demencia del amor"

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Sus taradeces fuera de serie, tragué arena a más no poder...
Ella me respetó, y tanto me enterneció su gesto, tanto me conmovieron su preocupación y su disculpa, tanto me enfureció que se aguantara las ganas porque yo se lo pedía que cuando se estaba yendo la llamé, Gitana, le dije y se dio vuelta, todavía un poco agitada por los besos que nos habíamos dado, con sus lentes de leer olvidados sobre la nariz, llevaba un par de videos en VHS, seguro que para darle a Él, me miró por encima de los anteojos, sus cejas rubias, sus ojos grandes, inquisitivos… Me dio la sensación de que le daba un poco de vergüenza lo que acababa de pasar, de pasarnos, poner al loco de fondo para subirnos de tono, en realidad nos pasó como quien no quiere la cosa, qué le vamos a hacer, de cerca nadie es normal. Y eso es lo que me encanta de Ella, su anormalidad, sus taradeces fuera de serie, se ríe a veces de cosas tan boludas...

De mal en peor la cosa.
Se sonrió, haciéndose la que no entendía, porque qué carajo quería yo ahora si me acababa de hacer la cocorita diciéndole que estaba llegando mi paciente. De cocorita ni medio. Caminé hasta Ella, le acaricié la mejilla, le di un beso en la boca y le mostré, no mis sentimientos, eso no me sale, pero le mostré cómo se sacaba el piolincito de mis pantalones. Examinó el asunto, divertida, y venga tía qué rollo trae…, dijo, me hizo reír. Y no te tomes en serio nada que no te haga reír, dijo alguna vez Galeano. Puso en play otra vez al loco andalú, nos miramos, estábamos decidiendo jugar a lo mismo, estábamos jugando a confesarnos nuestras más raras fantasías. Las dos sabíamos que la amiga de Rocío estaba por llegar, eso agregaba adrenalina al asunto, tiró del piolín, mis pantalones aflojaron, metió sus manos por la cintura, sin dejar de mirarme, y me lo fue bajando de a poquito.

¿Pero me comprende cómo es que venía la cosa hasta hace una semana? Íbamos a casarnos, a tener hijos, perro, casita de campo, íbamos a compartir el seguro social y las pantuflas y a follar con el loco de fondo para siempre... ¡Y ahora no me habla y me pidió que me vaya! Me fui ayer, no le aguanté más la cara de culo y lo peor de todo es que debe estar contenta y aliviada, la colina toda para Ella de nuevo. ¡Por favor me pidió porque Ella es siempre tan educada y tan correcta! Que la cosa no está para bollos, no me lo dijo así pero más o menos, como si yo tuviera la culpa de los bollos del loco… ¡Él se mete en quilombos y después la liga Marina! Le hubiera dicho que se vaya bien a la mierda pero no pude, no puedo mandarla a la mierda. Rocío llamó que estaba en Sevilla, había venido para la feria de abril, cualquier compañía me venía bien menos la de la Gitana, esperé a que se fueran no sé ni a dónde ni me importa, se fueron en el auto de Ella, junté mis exiguos petates con las lágrimas colgando y desaparecí, esta vez para nunca más volver. (Sigue)

Continuará...

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