sábado, 12 de mayo de 2018

Capítulo 261 "Mala eres"

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Laguna de El Portil
Eso le dije. Las farolas de El Portil tienen un brillo loco, le iluminaban la cara que se le puso de piedra. Se quedó unos segundos ahí parada mirándome, no entendía por qué yo estaba siendo mala, no se daba cuenta, si había vuelto de Jerez y nos habíamos amado tanto y es tan hermosa, es una sirena Ella. ¿Por qué yo estaba siendo mala? ¿Por qué somos malos, Fernando? ¿Por qué si te quiero te aporreo? ¿Porque me vas a dejar? No ahora, ya lo sé, pero en algún momento me vas a dejar, se va a cruzar alguien mejor que yo, que abundan por todas partes, y me vas a dejar, entonces te maltrato ahora, como ahorrando ya para el futuro, y posiblemente ese maltrato será el que te termine alejando de mi lado, si vos en realidad me querías, ¿no?  ¿Tenes olor a sobaco? Me gusta como te queda esa camisa que te pusiste, la roja no daba más, sí, sí, no te suelto, perdoname. Somos malos y nos lo justificamos, porque si Ella estaba llorando en la ducha por Él y no por mi yo tengo derecho a tratarla mal, y nos cuesta mucho admitir que somos malos, hete ahí que el embrollo no tenga solución.

Se armó la gorda con la tal Sonia.
A veces el maltrato es más disimulado, leo algo de alguien que me parece genial, me da una envidia tremenda, tomo cosas de ahí, aprendo, me abre el seso, pero no lo comparto ni loca con otras personas, y ni loca le dejo saber al escribiente que es genial, al menos eso que le salió ahí. Salvo que ya tenga cierto prestigio, entonces cuesta menos admitir el talento ajeno. Y eso es la maldad, Fernando, no dejarle saber a alguien que es genial, que me saco el sombrero ante lo que hace, no se lo digo porque sé que soy inferior. Y yo me doy cuenta de que hacer eso me hunde peor en el légamo espeso de la mediocridad pero no puedo evitarlo, igual que los comunistas, Fernando. ¿O no? Porque tratar de bajar al otro a mi nivel, cosa que no se puede, porque el otro es mejor y se da maña y labura para ser lo que es, incluso habiendo nacido en las afueras del privilegio, si naces afuera cuesta más pero eso da mayor prestigio, vos lo sabes, pero bajar al otro no me va a subir a mi, mal que me pese. ¿O sí? ¿Se puede subir a alguien que se siente como pez en el agua nadando las aguas de la precariedad? Siento que te quiero tanto yo a vos… te siento cerca, tan cerca... pero de pronto te vas. No me dejes, no me dejes sola vos también, por favor. (Sigue)

Continuará...

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