martes, 22 de mayo de 2018

Capítulo 269 "Contratiempo"

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Soltame. Soltame. Gracias. No me des palmas en la espalda porque-- Gracias. Porque no te lo pedí, en Argentina si no te piden algo vos no lo hacés. Ya se me pasó, me voy a quedar así mirando el techo y si te estás callado sin molestar me haces un favor. No abras la boca, relajate, no tenes que demostrarle nada a nadie, sé feliz, aceptate, gordito. Y yo no me daba cuenta de que ella me quería, siempre amanezco tarde, además ¿por qué iban a quererme si soy una malhumorada y desprecio para encontrar el desprecio? Ella estaba loca por vos, o eso me parecía. ¿A vos no te parecía? Se moría por tocarte, buscaba cualquier excusa para ponerte la mano encima, te miraba que te comía crudo. ¿Eso no significa que está loca por vos? ¿Y si está loca por vos cómo me puede querer a mi? ¡Sí, me quiere!, me está volviendo loca, se vino a Vitoria, se vino a Vitoria a buscarme, me deja mensajes de a docenas-- No importa qué hacía yo en Vitoria, dejá de preguntar un poco cosas a las personas, ¿podrás? Lo fundamental acá es que se vino la morocha en el auto, logró que le diga por dónde andaba y manejó toda la noche sin parar, llegó de mañana y yo no sabía qué decirle, la tuve que hacer pasar, la invité con un desayuno, lo menos que podía hacer.

¿Tendría que haberme dado cuenta? ¿Vos decís? No me hagas sentir mal, no seas así. Mirá que a mi no me gusta andar lastimando a la gente, salvo a la pelotuda, a esa se me escapa, la lastimo y después me siento culpable, qué vacer… nadie es perfecto, no se puede. Pero no me gusta, sé lo que se siente cuando te hacen ilusionar y después te rechazan, bueno, y cuando no te hacen ilusionar y te rechazan también, es espantoso, horrible. ¿Viste? Así acostada se está un poco mejor, el que sabe, sabe, qué risa… En Sevilla la había visto pero tampoco podía imaginarme que se estaba metejoneando conmigo, yo estaba sola, angustiada, me había ido de la colina para nunca más volver, cosa que hasta ahora respeté a rajatabla porque ustedes dos están locos, y la morocha había ido para la feria de abril, eso me dijo, mentirosa, y entonces la vi, un día nada más, estaba vestida toda de flamenco, estaba divina, tomamos algo en un barcito de por ahí, necesitaba alguien a quien contarle mis penas, alguien que me arrope, que me dé la razón, por eso la vi de nuevo, me dio consejos… Y después le di una excusa pero ella también se tenía que ir a trabajar a Marbella, a sus hoteles, porque Paquita sigue todavía medio medio, así que nos despedimos. No sé si hay algo más lindo que te dé el sol cuando te estás muriendo de frío. ¿Y vos? ¿Por qué le pagabas a este estúpido para que se ría y haga reír a la gente si se supone que no podemos ser felices en un mundo en el que la mitad se muere de hambre y la otra de colesterol? Tengo que ir al baño. Ahora. Dice Fernando que soy un escarabajo, mi animal de poder. No sé a dónde estoy yendo, de verdad que no lo sé. Mejor. (Sigue)

Continuará...

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