sábado, 9 de junio de 2018

Capítulo 281 "El que menos necesita"

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Mientras me vestía la miré. Dormía con sus manitos abajo de la cabeza, el ceño fruncido, llevaba un montón de pulseras doradas. ¿Cuán vacía se debía sentir, no? ¿Para venirse de tan lejos? La gente que más feliz parece es la más infeliz, es trillado, ya sé, pero es así. Por eso yo no la voy con las cruzadas pobristas, los burgueses de clase mediaestúpida creen que alguien que vive en una villa miseria es infeliz y yo no creo que sea así, si no pasan frío ni hambre ya está, cuando lo básico está cubierto tener más o menos no hace diferencia, lo aprendí de Punset, pero a mi ya me parecía, porque tuve épocas de más plata y me sentía igual de miserable, viví en cuartuchos espantosos y en departamentos divinos, era la misma cosa. El año pasado estuve en Venezuela, le pregunté a dos nenas si la pasaban mal, me respondieron que no, que jugaban, que cómo iban a ser infelices, con una sonrisa de oreja a oreja las dos, y no tenían playmobil, ni hambre ni frío. Las cruzadas pobristas lo que deben es tener bronca de que ellos son felices con tan poco y los quieren convencer de lo otro, lo que tienen en realidad es que ir al psicólogo y hacerse tratar porque al pobre feliz vos le decís que no puede vivir así, que es indecente que no tenga el piso de madera, que así se sufre, que esto y el otro, y entonces ahí lo volvés un infeliz, un dependiente, un consumista al ñudo, llegan los burgueses culposos a joder la armonía del que menos necesita, yo los detesto, los mataría a todos después de hacerlos pasar por una larga agonía.

Cuán vacía y sola para venirse desde tan lejos a ver a alguien que acababa de conocer, a alguien que no tiene idea de quien es, la Osada de Ibiza, tan guapa que parecía y mirá, no sabe quien soy, ni me conoce, y venir a metejonearse de esa manera, vos tampoco sabés quien soy así que ojo con confiar en mi, bueno, y viceversa, claro. Sí, ella se vino hasta Álava por una ilusión, una idea que se inventó de Marina, y yo sentía que la iba a decepcionar, como me decepcionó la Otra a mi, qué cagada, todos somos la decepción de alguien más, el me quiero tirar por el barranco de alguien... Y qué suerte que hablamos vos y yo, así lo saco todo esto, lo largo para afuera que me estaba carcomiendo porque no lo podía creer cuando la vi, tan diferente que parecía, tan… de la Otra te hablo ahora, de la Andaluza, no lo podía creer... Sí, claro, algo le habré transmitido a la de Ibiza, si no no se viene hasta Álava… Pero me dio pena, ahí solita, durmiendo con la ropa puesta, tan linda, me dio pena y a la vez me sentí acompañada, una a veces se siente la única miserable del planeta pero ahí adelante mío tenía otra, otra infeliz, ella con mucha más plata que yo jaja… Qué vida de mierda, Anna, qué vida de mierda. (Sigue)

Continuará...

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