domingo, 10 de junio de 2018

Capítulo 282 "También esto pasará"

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Me terminé de vestir y salí de la casa, Begonia nunca la deja cerrada, dice que no pasa nada, en Argentina si haces eso amanece vacía y tu cuerpo también, te afanan hasta los órganos para venderlos por mercadolibre. Me fui caminando bajo la llovizna, llegué a la peluquería pero estaba tapada de gente, no cabía un alfiler. Me había agarrado la crisis del regreso, ahora que tenía la plata, realmente me di cuenta de que no me quería ir, amo a estos persona/jes. Pensaba en el avión y se me salía el corazón del pecho, sentía que me desmayaba. ¿Qué iba a hacer en Argentina? Ya casi no me acuerdo de como es mi casa, mi perro, qué hay colgado en las paredes, mis plantas deben estar todas muertas y mis clientes también, por la crisis, es como pensar en una vida anterior, en un mundo que no existe. Me quedé parada frente a la puerta, del lado de afuera, Begonia le cortaba el pelo a una señora y hablaba hasta por los codos, todas reían y exclamaban a los gritos.

Ahí mismo me acordé de que sí, alguien más había hecho lo que la de Ibiza por mi, mi marido newjerseino, se vino desde Seattle a buscarme, me pagó todo para que fuera a conocer USA y yo claro que pensaba que eso era amor, pasó hace más de diez años, me faltaba vida, madurar, desingenuizarme. Cuando no quise quedarme se enojó, YOU ARE A BITCH, me escribió por mail, porque le dije que no iba a volver y tampoco quería que me mantuviera, quería pagarme la vida de Argentina el tipo, el alquiler, el curso de Aikido, y yo le dije que no, entonces se enojó, si le hubiera sacado la plata, si le hubiera alimentado la ilusión de que teníamos algún futuro se habría quedado contento. Soy una traicionera de mi género, decidí no explotar al marido. Y yo sabía como terminaba la cosa, por esto de que nadie hace nada por el otro, pero él se hacía el superado, respondía que no le importaba si no me quedaba, que quería que yo fuera y conociera, nada más.  Minga.

Vos, con una mano en dónde más te guste, ¿sentís que alguna vez hiciste algo desinteresadamente? Pero desinteresadamente de verdad, de no esperar ni un gesto ínfimo de agradecimiento. Pensalo y después me decís. ¿Harías por mí algo desinteresado? Porque no me quiero volver, Loco, hacé algo que me retenga acá, ofreceme trabajo, haceme un hijo, pedime matrimo-- no, olvidate lo último, pa tanto no, pero algo, algo que no me deje ir y ya sé que es tirarte la pelota porque no me animo a tomar la decisión pero qué le voy a hacer... no puedo, no me sale, me vence el deber ante el deseo. El mundo te condena si haces lo que querés y no lo que tenés que hacer. ¿Vos ya no me soportás más? ¿Querés que me vaya al carajo? ¿Por todos los quilombos que te armé con la Gitana? Tendrías toda la razón, sí. Por la angustia y la sustancia es que tiro la botella de agua, se le moja el pantalón a Jesús, se para, se arma batahola, el mozo viene con el trapo, que no ha pasao nada, jajaja… No, todavía no, pero iba a pasar en dos días, “trabajando”, en Ubrique. (Sigue)

Continuará...

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